Hay comentarios que duran apenas unos segundos y terminan costando años de credibilidad. Eso ocurrió con las diputadas poblanas Nayeli Salvatori y Grace Palomares, quienes junto con la conductora Nadia de la Rosa participaron en un episodio del podcast Descasadas que hoy se convirtió en un caso nacional. Entre risas hablaron del olor de los adultos mayores y lanzaron frases como “huelen a baúl”, “ya huelen diferente”, “es piel de viejito” e incluso una expresión que fue interpretada como una referencia a la descomposición física propia de la vejez. Lo que para ellas parecía una charla relajada terminó siendo señalado como un acto de discriminación por edad.
La indignación fue inmediata. En redes sociales miles de usuarios reprobaron que dos representantes populares utilizaran ese tono para referirse a un sector de la población que merece respeto.
Organizaciones defensoras de los derechos de las personas mayores recordaron que el edadismo también es una forma de violencia y que normalizar ese tipo de expresiones alimenta prejuicios contra quienes han construido buena parte del país que hoy disfrutamos.
Las consecuencias no tardaron en llegar. Nayeli Salvatori difundió un video y un comunicado ofreciendo una disculpa “sincera, honesta y sin ambages”, aunque insistió en que el fragmento se sacó de contexto y que jamás pretendió ofender. Grace Palomares hizo lo propio; lamentó que sus palabras lastimaran a muchas personas y aseguró que nunca existió la intención de burlarse de los adultos mayores. Sin embargo, ambas mantuvieron el argumento de que el contenido fue utilizado con fines políticos, una explicación que para muchos resultó insuficiente frente a un video que hablaba por sí solo.
Quien pagó una factura inmediata fue Nadia de la Rosa. La conductora confirmó su salida de Televisa Puebla, aceptó la responsabilidad por haber participado en la conversación y anunció que también abandonaba el podcast. Horas después, Nayeli Salvatori informó el cierre definitivo de Descasadas, reconociendo que el proyecto ya era insostenible en medio de la polémica.
Mientras tanto, Morena Puebla se deslindó públicamente de las expresiones de sus legisladoras, ofreció disculpas a las personas adultas mayores y turnó el caso a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia para revisar una posible sanción partidista.
Este episodio deja una lección que los personajes públicos suelen olvidar: un micrófono nunca está apagado para quien vive de la exposición. La libertad de expresión no desaparece, pero tampoco elimina la responsabilidad de las palabras. Quien ocupa un cargo de elección popular está obligado a representar a todos, incluidos aquellos de quienes decidió reírse.
Las disculpas llegaron cuando el costo político y profesional ya era enorme. En esta ocasión, el verdadero precio de la fama fue descubrir que una broma puede derrumbar un proyecto, poner en riesgo una carrera y recordar que el respeto nunca debería pasar de moda.
FACEBOOK y YOUTUBE Ana María Alvarado
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