La conservación ambiental en la costa yucateca se debate hoy entre dos realidades opuestas: la admirable respuesta de la sociedad civil organizada y la impunidad con la que operan algunas empresas que construyen desarrollos inmobiliarios. Mientras miles de ciudadanos se organizan para levantar desechos cotidianos, toneladas de pesado escombro de construcción son abandonadas deliberadamente en las zonas más vulnerables de los manglares.
Fernando Méndez Alfaro, fundador de la asociación civil y movimiento ambientalista Limpiemos Yucatán, celebra un evidente “cambio de chip” en la comunidad, ya que a la fecha, más de tres mil voluntarios se han sumado a sus filas, logrando retirar 18 toneladas de basura en lo que va del año tanto en playas como en zonas inundables, cenotes, además de mantener activas diversas brigadas de protección del agua en el interior del estado.
Sin embargo, el optimismo ciudadano choca de frente con un obstáculo complicado para la labor de voluntariado: los desechos de obras de construcción.
Te puede interesar:
Escombros de construcción afectan manglares de Yucatán
Méndez Alfaro sostuvo que su asociación se mantiene firme sobre un problema que no cede, pues advirtió que además de los plásticos o artes de pesca que suelen inundar las playas, las zonas de manglares son utilizadas como depósitos ilegales de cascajo, entre otros materiales.
“Hay mucho residuo de construcción que encontramos en los manglares y la verdad esa es la problemática que tenemos. Mucho escombro que para un voluntario es muy complicado de mover, y vienen de proyectos inmobiliarios; aunque no sabría decirte nombres exactos”, detalló de manera directa.
El ambientalista puso como ejemplo crítico un basurero clandestino detectado en la comisaría de Chicxulub Puerto, repleto de cascajo, así como áreas severamente impactadas en Chuburná Puerto. Ambas localidades, advirtió, representan focos rojos que exigen una intervención inmediata.
Indicó que, aunque las autoridades estatales y municipales ya tienen pleno conocimiento de la situación y colaboran estrechamente con el colectivo para retirar el material pesado con maquinaria adecuada, la solución de fondo no es la limpieza, sino la prevención o, en algún punto, el castigo.
Al ser cuestionado sobre la necesidad de endurecer las políticas de fiscalización para frenar el impacto de las constructoras en los ecosistemas locales, el fundador de Limpiemos Yucatán fue categórico:
“Sí, hace falta más mano dura y seguir identificando estas zonas para trabajar en coordinación y poder retirar este tipo de residuos”.
El activista dejó la advertencia sobre la mesa, dejando la reflexión de que nada servirá el histórico despertar cívico de los yucatecos si el crecimiento urbano sepulta el patrimonio natural bajo toneladas de cemento y olvido.
Semarnat reconoce tiraderos clandestinos en la costa
El delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en el estado, Guillermo Porras Quevedo, confirmó que efectivamente, con el trabajo en conjunto con la sociedad civil organizada, en este caso Limpiemos Yucatán, han detectado tiraderos clandestinos, incluso colaborando para que exista conocimiento también de parte de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) en el estado y con ayuntamientos de diferentes destinos costeros.
"Muy a pesar de que realizamos estas acciones de manera continua y organizada, vemos que se siguen realizando estas acciones o de incluso tratar de hacer rellenos en las zonas de manglar, entonces lo que pretendemos es ampliar la estrategia nacional de Limpieza de Playas", indicó.
El funcionario federal señaló que se deben tener los elementos y las formas para evitar que particulares generen este impacto en la zona del mangle yucateco. Dijo que las áreas de afectación son muy diversas y de distinta magnitud, bajo el argumento de que así como se puede encontrar en el litoral del estado espacios muy limpios y preservados, también han detectado lugares utilizados de manera sistemática para depositar residuos sólidos.
"La realidad es que hay una afectación, no quiero decir severa, pero sí es importante decir que vamos avanzando; afortunadamente, cada vez vemos que se recolectan menos residuos, pero se sigue recolectando", apuntó.
Autoridades piden denunciar a quienes tiran escombros
Sin precisar la cantidad de material retirado, Porras Quevedo explicó que se han coordinado con ayuntamientos costeros a fin de mitigar los impactos. No obstante, consideró necesario el apoyo de la ciudadanía para identificar a particulares, empresas o personas que depositan escombros en estas zonas.
En ese sentido, hizo una invitación a las personas que viven en municipios costeros para mantenerse atentas cuando ocurra alguna de estas situaciones, a fin de presentar las denuncias correspondientes y facilitar la actuación de las autoridades. Señaló que resulta complicado sorprender a los responsables en flagrancia debido a que operan en distintos lugares y horarios.
De igual forma, externó que existen mecanismos para que empresas o particulares dispongan de sus residuos de construcción conforme a la normatividad vigente, sin afectar ecosistemas tan importantes como los manglares y las dunas costeras.
Al insistir sobre las zonas que requieren mayor atención, el delegado de la Semarnat reiteró que la costa yucateca continúa siendo el principal punto donde se requiere reforzar las acciones para el manejo adecuado de residuos.

