A unos 30 minutos del Centro Histórico de Mérida, Yucatán, la comisaría de Dzityá es un sitio que guarda una tradición artesanal que por muchos años ha hecho del tallado en piedra o madera una marca del lugar, esto aunado con bordados textiles ancestrales y joyería vegetal.
En un pequeño local que al mismo tiempo resuena como taller, la señora Merci Pisté acomoda con paciencia cientos de semillas nativas. Artesana desde los ocho años —cuando la necesidad de tener un juguete la llevó a crear sus propias piezas—, Merci aprendió de sus abuelos el amor por lo natural. Hoy, con más de tres décadas de oficio, transforma semillas, palmas, frutos secos e hilos de cobre o plata en collares y brazaletes de diseño único.
"Los materiales son de la región; los trato, los curo y van tomando forma. Con la experiencia de los años, en un solo día puedo armar hasta 100 pares de aretes", cuenta con una sonrisa, ofreciendo piezas accesibles que van desde los 80 hasta los 550 pesos.

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Artesanos preservan la tradición en Dzityá
Unas calles más adelante, el sonido del torno rompe la calma del barrio. Ahí trabaja Esteban Ojeda Zi, un joven artesano que, con 10 años en el oficio, ha encontrado una propuesta fresca y contemporánea: recrear en madera finas piezas del arte maya prehispánico que originalmente se esculpían en barro. Esteban no le teme a la experimentación y fusiona la calidez de la madera con el jade, el bordado o el mármol.
"Cada obra tiene un carácter especial y nunca se repite; de ahí la importancia de valorar lo hecho a mano", comparte mientras el polvillo de su taller da fe de una jornada que no da tregua.
Muy cerca de ahí, doña Secundina May mantiene viva otra de las grandes herencias de la comunidad: el fino lienzo del punto de cruz. Con puntadas precisas y coloridas, la señora llena de vida desde sencillos servilleteros que le toman un día entero de labor, hasta vistosas solapas para huipiles y ternos cuyo bordado puede llevarle hasta seis meses de dedicación absoluta. Para ella, cada hilo representa el sustento y el orgullo de su hogar.
Bordados y joyería fortalecen la identidad artesanal
"Escogí como lema para mi trabajo 'Bordando mi soberanía', porque gracias al bordado pude sacar adelante a mi familia. Disfruto mucho lo que hago y ver que a la gente le gusta llena el alma", relata la maestra bordadora.
Dzityá demuestra así que es mucho más que un catálogo de artesanías de piedra y madera. Es una comunidad viva donde los saberes ancestrales se adaptan a los nuevos tiempos, donde cada familia guarda una historia entre los dedos y donde apoyar el consumo local es, en realidad, una forma de salvaguardar la identidad de Yucatán.

