Cortesía | el manglar no solo sobrevivió, sino que se expandió gracias a más de una década de restauración comunitaria y monitoreo científico constante.

Mientras buena parte de las costas del país enfrentan erosión, pérdida de humedales y los efectos del cambio climático, en el puerto de Sisal ocurre un fenómeno poco común: el manglar no solo sobrevivió, sino que se expandió gracias a más de una década de restauración comunitaria y monitoreo científico constante.

Especialistas del Laboratorio de Producción Primaria del Cinvestav-Mérida y de la ENES Mérida UNAM realizaron recientemente un nuevo muestreo ecológico en la zona costera para evaluar el estado actual de las acciones de restauración emprendidas desde hace más de 12 años por habitantes del puerto.

Entre los restauradores destacan Fátima y Don Víctor Puc, quienes junto con otros grupos comunitarios han impulsado trabajos que hoy muestran resultados visibles con más de 40 hectáreas de manglar recuperadas.

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Restauración comunitaria del manglar en Sisal

El proyecto, aseguran, se ha convertido en un seguimiento científico de largo plazo que permite observar cómo evoluciona un ecosistema restaurado con el paso de los años.

En esta ocasión, detallaron, las actividades se enfocaron en monitorear distintos centros de dispersión establecidos en diferentes etapas del proyecto, lo que ayuda a comparar la recuperación del manglar en una secuencia temporal.

El levantamiento de datos incluyó mediciones detalladas del crecimiento de la vegetación como altura, cobertura y diámetro de troncos, así como variables hidrológicas relacionadas con la calidad del agua, entre ellas salinidad, temperatura, potencial redox y pH.

Monitoreo científico y captura de carbono

Los investigadores instalaron dispositivos para medir la captura de carbono en el suelo y las tasas de sedimentación a mediano plazo, información fundamental para entender el papel de los manglares frente al cambio climático.

El valor de este esfuerzo, señalan los participantes, radica en que el monitoreo se ha mantenido de forma ininterrumpida durante más de una década, algo poco frecuente en proyectos ambientales.

Esa continuidad ha permitido construir una base histórica de datos que hoy convierte a Sisal en un referente de restauración costera en la Península de Yucatán”, coincidieron.

El caso, consideraron, también evidencia cómo el conocimiento técnico y la organización comunitaria pueden generar resultados tangibles en ecosistemas considerados estratégicos para proteger las costas, reducir impactos de tormentas y sostener actividades económicas locales.