Guillermo Castillo | Visitantes y operadores turísticos ante incertidumbre por el ingreso a la zona arqueológica.

La confusión y las versiones encontradas reinan este martes en torno al acceso a la zona arqueológica de Chichén Itzá, uno de los destinos turísticos más importantes de México. Mientras las autoridades estatales y federales anunciaron el cierre de las principales vialidades de ingreso al parador turístico, la comunidad local de Pisté asegura que el sitio arqueológico continúa operando con normalidad, exponiendo una evidente falta de acuerdos y visiones encontradas en el conflicto.

Por un lado, el Gobierno del Estado de Yucatán y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) emitieron un comunicado conjunto informando que, durante el día de hoy, tanto el Centro de Atención a Visitantes (CATVI) como el antiguo parador turístico operado por el Patronato CULTUR permanecerán cerrados al público. Según la versión oficial, la medida se adoptó de manera preventiva para atender “aspectos operativos y de coordinación interinstitucional”, con la promesa de restablecer la operación habitual a la brevedad posible.

Comunidad de Pisté contradice versión oficial

Sin embargo, la narrativa oficial contrasta drásticamente con la realidad reportada desde el terreno. El Concejo Indígena de Gobierno de Pisté desmintió un cierre total de la zona arqueológica y aseguró que el acceso principal se mantiene operando de manera regular. De acuerdo con el organismo comunitario, el turismo continúa ingresando a la ciudad maya sin contratiempos, lo que ha generado desconcierto entre las agencias de viajes y los visitantes que planeaban acudir al sitio este día.

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El propio Concejo Indígena de Pisté reconoció que se están llevando a cabo movilizaciones en la zona, las cuales, afirmaron, mantienen un carácter estrictamente pacífico. El trasfondo de la protesta radica en la interrupción de las mesas de diálogo con las autoridades, una ruptura que los manifestantes atribuyen a las instituciones gubernamentales, a pesar de que el pueblo —según sostienen— tenía toda la disposición de continuar las negociaciones.

Turismo y economía en juego

Para la comunidad local, mantener el flujo turístico es una prioridad, pues son conscientes de que la economía de la región depende casi en su totalidad de los visitantes que llegan a admirar la maravilla del mundo moderno. Por ello, los representantes comunitarios enfatizaron que en ningún momento ha existido la intención de afectar las vacaciones de los turistas ni de generar confrontaciones con las fuerzas de seguridad o el personal del INAH.

Por el momento, Chichén Itzá se encuentra en un limbo informativo y operativo. Mientras los canales institucionales sugieren una parálisis preventiva en la atención al visitante, los líderes locales sostienen que las puertas del patrimonio maya siguen abiertas. El desenlace de la rueda de prensa de este mediodía será crucial para determinar si el conflicto escala o si se abren nuevas vías de diálogo que garanticen la certeza jurídica, comunitaria y turística en la zona.