Cuartoscuro | Las condiciones de pobreza afectan a casi la mitad de la población infantil en el estado de Yucatán.

En Yucatán, celebrar el Día del Niño y la Niña también implica mirar de frente una realidad persistente: prácticamente uno de cada dos menores crece en condiciones de pobreza, una cifra que muestra tanto avances parciales como rezagos de fondo en el desarrollo social del estado.

Las estadísticas más recientes, retomadas de mediciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y difundidas en reportes actualizados hasta 2025, indican que 47.8% de las niñas, niños y adolescentes en la entidad vive en situación de pobreza, lo que equivale a más de 300 mil menores.

Aunque el indicador muestra una ligera disminución respecto a años anteriores, el dato sigue siendo que la pobreza continúa marcando la vida cotidiana de casi la mitad de la infancia yucateca, limitando su acceso a oportunidades desde edades tempranas.

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Estadísticas de pobreza infantil en la entidad

La problemática se acentúa en la primera infancia. Joselyne Castrejón, representante del Pacto por la Primera Infancia, detalló que en Yucatán hay 212 mil 271 niñas y niños menores de seis años, de los cuales 106 mil 135 viven en condiciones de pobreza, según sus propias estadísticas.

Este panorama, explicó, es preocupante debido a que los primeros años de vida son determinantes para el desarrollo integral. “Las carencias en esta etapa pueden traducirse en rezagos en nutrición, aprendizaje y salud que difícilmente se revierten en el futuro”, advirtió.

En contraste, el estado mantiene avances importantes en materia educativa. Durante el ciclo escolar 2024-2025, la cobertura en educación básica se mantiene en niveles altos, lo que posiciona a Yucatán como una de las entidades con mejor acceso escolar en el país.

Desafíos en la primera infancia y el sistema educativo

No obstante, especialistas advierten que el acceso a la escuela no es suficiente cuando persisten otras carencias estructurales. Problemas como la falta de servicios de salud, alimentación adecuada y condiciones dignas de vivienda siguen afectando a miles de menores en la entidad.

Para la maestra en Ciencias Sociales Mariana Campos, la pobreza infantil debe entenderse como un fenómeno acumulativo. “Cuando un niño crece con carencias, no solo enfrenta dificultades inmediatas, sino que ve reducidas sus oportunidades a lo largo de toda su vida. La desigualdad empieza desde la infancia y tiende a perpetuarse si no se interviene a tiempo”, dijo.

En el ámbito nacional, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha documentado mejoras graduales entre 2022 y 2024 en indicadores como acceso a alimentación, servicios básicos y salud. Sin embargo, estas mejoras no han sido homogéneas, y estados con alta presencia rural e indígena, como Yucatán, continúan enfrentando brechas importantes.

Factores de desigualdad y brechas de bienestar social

A ello se suman otros retos que inciden directamente en la calidad de vida de la infancia, como el trabajo infantil, las desigualdades territoriales y la falta de acceso equitativo a servicios en comunidades alejadas”, lamentó la experta.

En este contexto, especialistas y organizaciones coinciden en que el desafío no solo es reducir la pobreza, sino garantizar condiciones mínimas de bienestar desde la primera infancia, con políticas públicas integrales que atiendan de manera simultánea salud, nutrición, educación y entorno familiar.