AFP | Madres desplazadas cuidan a sus recién nacidos en los centros de acogida habilitados en Beirut tras el conflicto.

Mariam Zein, una joven de 26 años, acuna a su pequeño hijo Husein de apenas once semanas de vida en un centro de acogida en Beirut. La madre huyó del enfrentamiento armado entre el movimiento Hezbolá e Israel, conflicto que actualmente atraviesa una tregua inestable.

La mujer relató a la agencia AFP su tristeza por las condiciones en las que vive su primer hijo. "Estaba realmente contenta en mi noveno mes de embarazo", explicó mientras sostenía al bebé. No obstante, ella indicó que "nunca" imaginó que el niño pasaría sus primeros días en un refugio temporal.

El conflicto bélico inició el pasado 2 de marzo de 2026 y obligó a Mariam Zein a escapar junto a su esposo y familiares. Hasta la fecha, las autoridades libanesas reportan más de 2.450 muertos debido a los bombardeos.

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Durante el periodo más intenso de los ataques, cerca de 140.000 personas ocuparon centros de acogida masificados. En la instalación donde reside la familia de Mariam Zein, ubicada en las afueras de Beirut, conviven 500 desplazados, incluyendo a cinco embarazadas y varios recién nacidos.

Debido a la falta de privacidad en el centro, la madre tuvo que suspender la lactancia materna de su hijo. Además, la familia enfrenta dificultades para conseguir leche infantil y ropa nueva para el bebé. "Pase lo que pase, quiero tener a mi hijo cerca", enfatizó la joven madre.

Desafíos humanitarios para las mujeres embarazadas en Beirut

Según datos del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), aproximadamente 620.000 mujeres viven en calidad de desplazadas en Líbano. La organización estima que 13.500 de estas mujeres están embarazadas y requieren atención médica urgente durante la crisis.

AFP | Personal de la oenegé Cáritas Líbano brinda atención médica a mujeres embarazadas en refugios temporales.

Por esta razón, la agencia internacional financia una clínica móvil que gestiona la organización Cáritas Líbano. La ginecóloga obstetra Theresia Nassar opera un ecógrafo portátil dentro de una tienda de campaña para realizar las revisiones necesarias a las pacientes que carecen de servicios básicos.

Una de las pacientes asistidas es Ghada Issa, de 36 años, quien reside en una escuela de Beirut que alberga a más de 2.600 personas. La mujer huyó del sur de Líbano junto a su esposo y sus dos hijos, Siham y Alí, de cinco y cuatro años respectivamente.

"Este lugar (...) no está hecho para mujeres embarazadas", señaló Ghada Issa respecto a las condiciones del plantel educativo. Ella explicó que los gestos cotidianos resultan complicados por el hacinamiento y la lejanía de los servicios sanitarios compartidos por miles de personas.

Para evitar que su esposa duerma directamente en el suelo, el marido de Ghada Issa construyó una estructura elevada. Bajo esta cama improvisada, la familia guarda suministros como pañales y polvos de talco donados por una organización no gubernamental. "No consigo hacerme a la idea de tener un bebé aquí", confesó la madre.

Impacto de la guerra en la salud materna y neonatal

En el sur del país, específicamente en la Universidad de Sidón, Ghada Fadel cuida a sus gemelos Mohamed y Mehdi. Los bebés tienen apenas un mes de nacidos y han pasado casi toda su vida dentro de un aula de clases convertida en refugio.

AFP | Durante el periodo más intenso de los ataques, cerca de 140.000 personas ocuparon centros de acogida masificados.

La madre, también de 36 años, llegó a estas instalaciones cuando cursaba su octavo mes de embarazo tras abandonar su aldea cercana a la frontera con Israel. Ella relató que la artillería destruyó por completo su vivienda original poco después de su huida.

"Después de que nos fuimos de casa, ellos [Israel] la bombardearon. La casa desapareció", lamentó la mujer. Con la destrucción del inmueble, la familia perdió todas las pertenencias y artículos que habían preparado para el nacimiento de los gemelos durante los meses previos al estallido del conflicto.

La situación en la escuela que acoge a Ghada Issa es similar, pues allí residen una veintena de mujeres gestantes. Los equipos de gestión del centro confirmaron que dos mujeres dieron a luz recientemente en condiciones precarias, reflejando la vulnerabilidad de la población civil desplazada.

Información: AFP