Ante el amago del Consejo Nacional de la Tortilla de incrementar entre 2 y 4 pesos el costo del kilogramo en el centro del país, el sector molinero en Yucatán aclaró que en la entidad el precio se mantendrá sujeto a la libre competencia y a los costos operativos individuales de cada establecimiento.
Roberto Marín, representante legal de la Casa del Molinero, recordó que desde 1991 el precio de la tortilla es un valor liberado. Esto significa que cada comerciante fija su tarifa basándose en la calidad, el servicio y, fundamentalmente, el costo de sus insumos.
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Factores que determinan el costo de la tortilla en Yucatán
Según explicó Marín, no existe un tabulador fijo, sino una evaluación de variables críticas que enfrentan los productores locales, tales como:
- Insumos básicos: Aspectos como alzas en la harina de maíz, gas LP e energía eléctrica.
- Gastos operativos: Pago de rentas, sueldos y prestaciones de ley.
Ubicación geográfica: El costo de operación en el norte de Mérida (zona de alta plusvalía) difiere significativamente del sur, lo que impacta directamente en el precio final al consumidor.
"En Yucatán, los molineros analizan sus costos cuidadosamente. Un ajuste desproporcionado resultaría contraproducente, ya que el cliente simplemente dejaría de comprar", acotó el representante.
Vigilancia de la Profeco y consumo responsable
Independientemente de si el kilo alcanza los 30 pesos en algunas zonas, Marín enfatizó que la prioridad debe ser la legalidad. En este sentido, destacó que la PROFECO mantiene una vigilancia estricta para garantizar que se entreguen "kilos de a kilo".
Finalmente, el líder del sector lanzó una crítica a la percepción pública sobre los precios. Señaló que, mientras el aumento a un producto esencial como la tortilla genera una molestia generalizada, la sociedad suele asimilar con mayor resignación los incrementos constantes en productos no esenciales como refrescos, alcohol o tabaco.

