Foto: AFP | inspeccionan daños sufridos en el campamento Azadi tras un ataque transfronterizo iraní en la ciudad de Koye

Cazas de Israel y Estados Unidos bombardearon este martes el centro de Teherán, mientras Irán intensificó ataques contra instalaciones petroleras y objetivos estadounidenses en el Golfo Pérsico.

El conflicto, iniciado el sábado con bombardeos conjuntos, ha dejado más de 780 muertos en territorio iraní, según la Media Luna Roja local, cifra aún no verificada de forma independiente.

Tensiones diplomáticas y amenaza regional

El presidente estadounidense Donald Trump cerró la puerta al diálogo y afirmó que cualquier intento de negociación es “demasiado tarde”.

Irán advirtió a potencias europeas que intervenir sería considerado un “acto de guerra”, mientras los Guardianes de la Revolución amenazaron con abrir “las puertas del infierno” a sus enemigos.

En paralelo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu defendió la ofensiva como una acción para impedir que Irán desarrolle armas nucleares y fortalezca su capacidad balística.

Impacto en mercados y energía

La guerra amenaza una región clave para la producción y exportación de hidrocarburos, provocando nerviosismo en los mercados internacionales.

Ataques a instalaciones energéticas en Omán, Emiratos Árabes Unidos y Catar han afectado la producción de gas natural licuado y disparado el precio del petróleo, aunque el impacto aún es menor al registrado durante la pandemia o la guerra en Ucrania.

El conflicto no tiene fecha de término y podría extenderse por semanas, elevando el riesgo de una escalada regional de mayores proporciones.

AFP