Foto: Guillermo Castillo
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El barrio de San Cristóbal, en el corazón del centro histórico de Mérida, acoge cada diciembre una de las expresiones de fe más importantes de Yucatán. Su iglesia, hoy reconocida como Santuario Guadalupano, se ha convertido en el principal punto de encuentro para miles de devotos que celebran a la Virgen de Guadalupe.

La noche del 11 y el día 12 de diciembre, la zona se convierte en escenario de peregrinaciones, cánticos, velas, estandartes y familias enteras que acuden a cumplir mandas o agradecer favores.

El investigador del INAH, Iván Franco Cáceres, indicó que la construcción del templo obedeció a decisiones políticas y fiscales del período borbónico. 

"La noción de templo ‘tardío’ responde no solo a la época, sino a la estrategia de crear iglesias nuevas en barrios poblados y diversos, como San Cristóbal, bajo un control más riguroso de la Corona”.

Arquitectura del templo y significado

Su diseño, detalló, marcado por un portal rematado con una media concha marina rompe con los patrones tradicionales. 

"Ese caparazón simbólico revela una intención evangelizadora consciente; es la puerta del cielo para una comunidad mestiza que mezcla raíces indígenas, españolas y de pueblos del altiplano que se asentaron en la zona durante la conquista”.

Aunque el templo fue construido en el siglo XVIII, expuso, la devoción guadalupana se arraigó hacia finales del siglo XIX, cuando la llegada de una antigua imagen de la Virgen al barrio dio origen a celebraciones comunitarias que con el tiempo se volvieron tradición. Para la década de 1930 ya existía la costumbre de llevar serenatas la víspera del 12 de diciembre, una práctica que hoy continúa convocando a miles de fieles.

Reconocimiento como Santuario y cifras recientes

Este arraigo fue reconocido oficialmente en 2023, cuando la Arquidiócesis de Yucatán declaró a San Cristóbal como Santuario Guadalupano. La distinción formalizó lo que por décadas fue una realidad: que este templo es el centro guadalupano más importante de la capital yucateca, capaz de reunir a decenas de miles de personas durante los festejos.

En ediciones recientes, de acuerdo a la Arquidiócesis, el santuario ha recibido más de 200 peregrinaciones y alrededor de 17 mil visitantes tan solo entre el 11 y 12 de diciembre, además de miles de antorchistas que arriban desde distintos municipios del estado.

Para el historiador William Dzul, estas celebraciones forman parte de un proceso histórico que revela la persistencia del tejido comunitario en Mérida. 

“La tradición guadalupana en San Cristóbal no solo es una expresión de fe, es un elemento que ha moldeado la identidad del barrio durante generaciones. Su permanencia demuestra cómo la ciudad mantiene vivos ciertos rituales que fortalecen los vínculos sociales”.

Testimonios y programa de misas

En las inmediaciones de la iglesia previo a las fiestas de la Virgen, un grupo de jóvenes que llegó desde Xpujil, Campeche, relató que tardaron días en completar su recorrido, pero que la fe los mantiene firmes. “Venimos porque la Virgen nunca nos falla. Aunque el camino sea pesado, llegar aquí es una alegría que no se explica”, compartió uno de ellos.

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Una familia procedente de Halachó contó que cada año viajan juntos para agradecer la salud y el trabajo: San Cristóbal es nuestra casa espiritual. Venir aquí nos llena de paz”.

Las peregrinaciones ya arriban de manera escalonada al Santuario en donde se espera que la noche del jueves se oficie una misa en honor a la Virgen de Guadalupe, para dar paso a las tradicionales mañanitas a la medianoche. El viernes a las 18 horas se llevará a cabo la misa pontifical por parte del arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega.