FOTO: ROBERTO ESCALANTE

Revelan la presencia de agrotóxicos y plaguicidas cancerígenos, así como desechos provenientes de granjas porcinas y avícolas

Un informe elaborado por la Fundación para el Debido Proceso (DPLF) evidencia la preocupante contaminación que afecta al Anillo de Cenotes en la península de Yucatán.

Esta investigación detalla un estado crítico de la calidad del agua subterránea, donde los niveles de contaminantes sobrepasan los límites establecidos por las normativas mexicanas e internacionales.

Los resultados del informe revelan la presencia de agrotóxicos y plaguicidas cancerígenos, así como desechos provenientes de granjas porcinas y avícolas. Esta situación representa una seria amenaza no solo para la salud humana, sino también para otras especies y el ecosistema en su conjunto, advierten los expertos

El documento, titulado “Agua Amenazada: Informe sobre la grave contaminación del Anillo de Cenotes en la Península de Yucatán (México)” fue elaborado por el investigador Rodrigo Llanes Salazar y la periodista yucateca Katia Rejón Márquez, con revisión de Ángel Polanco Rodríguez.

La investigación, según se puede leer, se basó en una exhaustiva revisión de estudios sobre los cenotes y la contaminación de estos cuerpos de agua en la región. Se consultaron estudios en diversas disciplinas como biología, ecología, geología, química, antropología social, entre otras.

El documento busca crear conciencia sobre la gravedad de la situación y motivar a la acción. En este sentido, insta a las autoridades a tomar medidas concretas para abordar la contaminación del agua subterránea en el Anillo de Cenotes y proteger este valioso patrimonio natural y cultural de Yucatán.

De acuerdo con el documento, los principales problemas relacionados con la contaminación del agua del Anillo de Cenotes son: regulación e infraestructura insuficientes; la presencia de plaguicidas, nitratos y metales pesados altamente peligrosos, todos cancerígenos, los desechos de granjas porcinas y avícolas, así como otros contaminantes asociados con el crecimiento de la población, la urbanización, las actividades industriales y el turismo.

La investigación detalla que los principales culpables de esta crisis ambiental incluyen la insuficiente regulación e infraestructura, la presencia de plaguicidas y metales pesados cancerígenos, así como los desechos de granjas porcinas y avícolas.

Contrario a la creencia de que la contaminación en los cenotes es invisible, los investigadores destacan que sus efectos se manifiestan en la salud de la población, con niños padeciendo enfermedades gastrointestinales y mujeres enfrentando cánceres como el de mama y cervicouterino.

“En contraste con la idea de que la contaminación de los cenotes “no se ve”, las y los investigadores plantean que la contaminación de estos cuerpos de agua se puede observar en los daños a la salud de los cuerpos humanos: en niñas y niños que padecen y mueren por enfermedades gastrointestinales, en mujeres que sufren y mueren por cáncer de mama y cervicouterino-señalan las y los investigadores”.

AMENAZAS

Entre las amenazas identificadas, se destaca la falta de regulación y la inadecuada infraestructura para abordar esta problemática. Los estudios científicos señalan como principales fuentes de contaminación el uso de plaguicidas peligrosos y la actividad de las granjas avícolas y porcinas.

La presencia de plaguicidas organoclorados y organofosforados en el agua subterránea de la región es alarmante. Estos químicos, altamente tóxicos y persistentes en el medio ambiente, representan un grave riesgo para la salud humana y la biodiversidad local. A pesar de estar prohibidos en muchos países, su uso persiste en Yucatán.

Las granjas porcinas también han sido identificadas como una fuente significativa de contaminación. Desde la década de 1990, estudios han documentado la presencia de nitratos en el agua de los cenotes debido al crecimiento de esta industria, que ha ido en aumento desde la declinación de la industria del henequén.

Además, la contaminación fecal de los cenotes es una preocupación grave. Investigaciones han encontrado evidencia de la presencia de patógenos en el agua, representando un riesgo para la salud de quienes entran en contacto con ella, especialmente niños y turistas.

Abraham Bote Tun

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