Desmarque institucional
Ni destape, ni campaña anticipada, ni boleto reservado para 2027. El gobernador Joaquín Díaz Mena salió al paso de los rumores que colocan a su esposa y presidenta honoraria del DIF Yucatán, Wendy Méndez Naal, en la próxima boleta electoral.
Durante su conferencia matutina, el mandatario aseguró que algunos han querido encontrar aspiraciones políticas donde, dijo, únicamente hay trabajo al frente del DIF.
“Sé que algunos han querido leer intenciones político-electorales donde solamente hay vocación de servicio”, señaló, antes de recalcar que Méndez Naal ya dejó claro que no tiene intención de participar en el proceso electoral de 2027.
Eso sí, después de cerrar la puerta electoral, Díaz Mena abrió de par en par la de los elogios.
Tras una exposición de Méndez Naal sobre las acciones del DIF en comunidades y comisarías de Yucatán, el gobernador afirmó que “hace muchísimo tiempo que no se veía una presidenta del DIF Yucatán trabajando los 365 días del año”.
Así que, por ahora, desde Palacio de Gobierno aseguran que la maestra Wendy anda en recorridos del DIF y no juntando votos. Aunque, tratándose de política y con 2027 cada vez más cerca, seguramente los rumores tampoco pedirán vacaciones. ¿Será?
Derecho de a pie
Caminar por Mérida se ha convertido en un acto de resistencia física donde la modernidad urbana se mide en metros cuadrados de asfalto y no en la dignidad de sus pasos peatonales. Mientras el discurso institucional celebra el crecimiento metropolitano, la realidad cotidiana golpea contra banquetas fragmentadas, impracticables y francamente excluyentes que marginan a adultos mayores y personas con discapacidad en avenidas tan neurálgicas como Itzáes o Canek.
La exigencia de implementar la norma NOM-004-SEDATU-2023 no es un capricho técnico ni una bandera política coyuntural; es el recordatorio urgente de que una ciudad no puede autodenominarse avanzada si condena al aislamiento a quienes la recorren a pie.
Rediseñar la prioridad presupuestal para poner al peatón por encima del automóvil exige superar el letargo administrativo y entender que la infraestructura no es solo cemento, sino cohesión social.
Si Mérida aspira verdaderamente a un futuro incluyente, el Cabildo debe dejar de posponer lo evidente: garantizar banquetas continuas, seguras y accesibles es el primer paso indispensable para devolverle la escala humana a nuestra capital. ¿Será?
Ciencia sin fronteras
El anuncio de que el Planetario de Mérida Arcadio Poveda Ricalde abrirá finalmente sus puertas a mediados de noviembre marca el término de un letargo de seis años que se extendió mucho más allá de la emergencia sanitaria que le dio origen.
Desde que apagó sus proyecciones en 2020, la bóveda del Centro Cultural Olimpo permaneció suspendida en una especie de limbo institucional donde la obsolescencia analógica y la falta de presupuesto mantuvieron a oscuras a generaciones de niños, estudiantes y familias que perdieron su principal ventana hacia la divulgación astronómica.
Que el proyecto estratégico "Ichil Ka'an" rescate hoy este inmueble no solo salda una deuda histórica con la pedagogía y la ciencia en la capital yucateca, sino que evidencia cómo la inacción gubernamental suele postergar los espacios culturales hasta volverlos obsoletos si no interviene la alianza comunitaria. ¿Será?

