Las visas que otorga Estados Unidos para quienes quieran visitar o trabajar en ese país, son un trámite administrativo que concierne única y exclusivamente a ese gobierno, y por lo tanto si se otorga o no a cualquier ciudadano del mundo, no debe ser tomado como una violación a la soberanía.
El Departamento de Estado estadounidense, ha señalado que durante el segundo mandato de Donald Trump ha revocado más de 175 mil visas; entre ellas, la del expresidente y Premio Nobel de la Paz de Costa Rica, Óscar Arias.
En 2024, el último año del gobierno de Joe Biden, el Departamento de Estado revocó aproximadamente 40 mil visas y, en 2025, retiró 100 mil. Mientras el año pasado la cancelación mensual era de 8 mil, en 2026 aumentó a 10 mil visas revocadas, al mes.
Por ello, causa extrañeza que el retiro de la visa a un sólo ciudadano mexicano sea una violación a la soberanía nacional, cuando cada año, decenas de mexicanos, incluso políticos, han perdido este derecho y nunca se había señalado una injerencia extranjera.
La semana pasada, Andy López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, informó que Estados Unidos le quitó su visa, lo que desencadenó su ira, a grado tal, que en una carta dirigida al presidente Donald Trump, le exigió el despido de su secretario de Estado, Marco Rubio, y del subsecretario, Christopher Landau.
El enojo ocasionado hizo que la presidenta Claudia Sheinbaum calificara esta acción como una injerencia de Estados Unidos en la vida política de México, acto seguido, gobernadores, legisladores y actores políticos cuatroteístas emitieron sendos comunicados para reprochar el retiro de la visa a Andy.
Sin embargo, esta reacción dista mucho de lo señalado en ocasiones anteriores por la mandataria federal sobre las visas canceladas a otros políticos de la 4T, toda vez que siempre ha considerado que ese es un tema personal. Pero al tocar al hijo de López Obrador, el asunto ya no fue personal, ahora asegura se trató de una injerencia o quizá de honor, porque las visas las retiran a quienes consideran un riesgo para su país.
Por qué el gobierno de México no aludió injerencia ni violación a la soberanía cuando le quitaron la visa a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar; o cuando se le retiró la visa a Alex Tonatiuh Márquez Hernández, a quien la Presidenta separó del cargo como titular de investigación de la Agencia Nacional de Aduanas de México; o bien a Óscar Eduardo Castro Castro, alcalde de Puerto Peñasco, Sonora; o a Norma Alicia Bustamante Martínez, alcaldesa de Mexicali; incluso cuando le quitaron la visa al exgobernador de Guerrero, Héctor Astudillo.
Como lo han explicado las autoridades estadounidenses, el retiro de las visas se hace en contra de personas que atenten contra los intereses nacionales de ese país, lo que no han dicho, es cuál es la ofensa que les hizo Andy, de ahí que la 4T lo que busque no sea proteger la soberanía, sino el honor de López Beltrán.
Y en Pregunta Sin Ofensa:
Si México exige que los gobiernos extranjeros no intervengan en decisiones nacionales, por qué la 4T reprocha un acto administrativo que sólo le corresponde definir a Estados Unidos, ¿no está violando su soberanía?
@aguilarkarina

