La Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) mantiene activa la vigilancia epidemiológica para prevenir casos de paludismo en Yucatán, enfermedad también conocida como malaria, mientras avanza en el proceso para obtener la certificación que reconozca al estado como libre de este padecimiento.
Aunque la entidad no registra casos autóctonos de paludismo desde hace más de 20 años, las autoridades sanitarias mantienen el monitoreo ante la posibilidad de casos importados relacionados con el flujo migratorio o con personas procedentes de zonas donde la enfermedad continúa activa.
Actualmente, la dependencia desarrolla la Fase de Prevención al Restablecimiento de la Transmisión, estrategia que busca detectar de forma oportuna cualquier caso importado, evitar cadenas de contagio, controlar la población del mosquito Anopheles y reunir las evidencias epidemiológicas necesarias para la certificación.
Como parte de estas acciones, brigadas del Programa de Paludismo realizan búsqueda activa de casos, toma de muestras y actividades de promoción de la salud, principalmente entre pescadores foráneos que llegan al litoral durante la temporada de captura del pulpo maya, al considerarse un grupo con mayor riesgo.
Durante la semana pasada, los equipos trabajaron en Ría de Guadalupe, Chelem, Puerto de Abrigo de Chuburná, Muelle de Chicxulub y Puerto de Abrigo de Yucalpetén, todos ubicados en el municipio de Progreso.
Las labores continúan esta semana en Sisal, Dzilam de Bravo y Celestún, donde la SSY reforzó la vigilancia epidemiológica y las medidas preventivas en puntos considerados vulnerables por la llegada de personas provenientes de otras regiones.
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Qué es el paludismo y cuáles son sus síntomas
El paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium, transmitidos por la picadura de hembras infectadas del mosquito Anopheles. Las especies de mayor importancia son Plasmodium vivax y Plasmodium falciparum, esta última asociada con un mayor riesgo de complicaciones graves.
Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 15 días después de la picadura del mosquito y, en sus primeras etapas, pueden confundirse con otras enfermedades frecuentes en la región.
Entre los principales signos destacan fiebre alta e intermitente, escalofríos intensos, sudoración abundante, dolor de cabeza, malestar general, náuseas y vómitos.
La SSY informó que el diagnóstico únicamente puede confirmarse mediante el estudio microscópico de gota gruesa en una muestra de sangre. Además, precisó que el tratamiento se ofrece de manera gratuita en las unidades del sector público mediante esquemas específicos con medicamentos antipalúdicos para eliminar el parásito.

