Gabriel Espinosa compartió con el público su experiencia y proceso creativo durante una clase maestra en Mérida.

Por Renata Marrufo Montañez

A sus 73 años, el músico y compositor yucateco Gabriel Espinosa irradia una vitalidad creativa intacta. Con la calma de quien ha recorrido escenarios e instituciones de prestigio internacional, pero con la pasión de un estudiante que descubre un acorde por primera vez, Espinosa impartió una clase maestra este miércoles 5 de agosto, a las 12:00 horas, en la Sala de Conciertos del Palacio de la Música-Centro Nacional de la Música Mexicana.

En esta sesión, abierta al público y con entrada libre, el maestro desmenuzó el proceso de grabación de dos de sus producciones más ambiciosas: Maya Roots y The Brazilian Project.

Para Gabriel Espinosa, todo parte de una certeza elemental que busca contagiar, especialmente a los jóvenes: la música nace de un sueño, pero se sostiene con un rigor absoluto.

Todo empieza cuando nos planteamos ser músicos, compositores o instrumentalistas. Pero después de la ilusión, viene la preparación. Hay que estudiar armonía, melodía, rítmica; llevar técnicamente ese conocimiento a la mesa, en mi caso, al piano”, explicó el músico.

Gabriel Espinosa comparte su visión de la música

Otro de los temas abordados fue que, en su dinámica de trabajo, la inspiración no es un chispazo fortuito, sino un proceso de inmersión. La composición surge de tres formas: una melodía que escucha y luego armoniza, una progresión armónica a la que construye una línea melódica o una célula rítmica sobre la cual edifica la obra.

Sin embargo, advirtió que entre la pieza terminada y la grabación final median unos diez pasos minuciosos, pacientes y profundamente disciplinares. “En esta época del 'clic' inmediato, hay que recordar que la creación orgánica y artesanal toma tiempo. No hay fórmulas de inteligencia artificial para esto; es un trabajo de orfebrería”.

Ese espíritu artesanal queda al descubierto al comparar los dos proyectos que protagonizaron su masterclass. Aunque ambos se cimentan en sus composiciones originales, sus universos sonoros son marcadamente distintos.

Maya Roots y The Brazilian Project

Maya Roots cuenta con arreglos del estadounidense Mike Conrad para una big band completa de 13 metales (cinco saxofones, cuatro trombones y cuatro trompetas), además de sección rítmica, interpretada por músicos norteamericanos.

En contraste, The Brazilian Project propone una dotación más íntima de seis metales (una trompeta, dos trombones y tres saxofones), grabada enteramente por ejecutantes brasileños. Dos arquitecturas conceptuales opuestas nacidas de una misma firma estilística.

La sesión reunió a músicos, compositores, estudiantes y amantes del jazz para conocer el trabajo del compositor yucateco.

Al reflexionar sobre la proyección de los músicos independientes, el compositor fue enfático en un punto crítico: la visión empresarial. “El músico debe aprender a vender su obra y autogestionarse. Figuras como Manzanero, Sergio Esquivel, Guadalupe Trigo o María Medina salieron de Mérida no por buscar una fama vacía, sino para compartir su arte con un público más amplio. En el jazz no buscamos el negocio lucrativo, nos cuesta; pero hay que tocar puertas, buscar patrocinios y saber relacionarse. En una era donde se suben 125,000 canciones diarias a las plataformas, nadie te va a descubrir sentado en la esquina. Hay que salir a sembrar”, destacó ante un público colmado de músicos, compositores, arreglistas y personas de todas las edades que siguen la música de Gabriel Espinosa desde sus inicios.

Proyección internacional y nuevos proyectos

Esa misma determinación lo llevó a tocar las puertas de las firmas más destacadas del jazz mundial para su entrega más reciente, logrando el respaldo de la discográfica Origin Records, con sede en Seattle, lo que le asegura presencia en plataformas y publicaciones emblemáticas de alcance global, como la revista DownBeat.

Lejos de pausar el paso, el maestro ya trabaja en lo que vendrá. Durante el verano gestó cinco nuevos temas al piano y ya amarró cuatro fechas de conciertos en Estados Unidos para el año 2027.

Gabriel Espinosa no concibe la música como un destino, sino como un trabajo ininterrumpido en el que la reinvención es la única regla constante. La cita para asomarse a las entrañas de esta cocina musical es este miércoles en el Palacio de la Música, una oportunidad para atestiguar cómo los sueños se transforman en partituras reales.