Especial | Especialistas advierten que la erosión costera continúa modificando el litoral de Yucatán, con afectaciones en diversos puertos.

Antes de que el conflicto por el desarrollo inmobiliario en las dunas de Chuburná acaparara la atención pública, la erosión costera ya avanzaba de manera sostenida en el litoral yucateco. De acuerdo con el biólogo y maestro en ciencias Juan Carlos Aguirre Fierro, en los últimos 10 años algunas playas han perdido entre siete y 15 metros de ancho, mientras que en ciertos puntos la reducción de la franja costera alcanza hasta el 50% respecto a lo que existía hace apenas una década.

El especialista, quien ha estudiado las dunas de Chuburná, Sisal y Telchac desde 2018, advirtió que el problema no es exclusivo del puerto donde actualmente se pretende desarrollar un complejo inmobiliario, sino que se repite a lo largo de la costa de Yucatán como consecuencia de la erosión natural, el cambio climático y el crecimiento desordenado de proyectos turísticos y habitacionales.

“Esto que está pasando no es aislado, no es exclusivo de Chuburná”, afirmó Aguirre Fierro; y recordó que en los últimos años se ha intensificado la especulación inmobiliaria en distintos puntos del estado, lo que ha provocado desmontes y modificaciones sobre ecosistemas costeros.

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Impacto de la erosión en las playas de Yucatán

Explicó que la pérdida de playa responde a un fenómeno dinámico que se ha visto agravado por obras de infraestructura, huracanes, el incremento del nivel del mar y la eliminación de la vegetación dunar, encargada de retener la arena.

Yo creo que mínimo un 50 por ciento de playa ya perdimos en los últimos ocho o diez años”, estimó el académico, quien también es miembro del colectivo Salvemos las Dunas.

Añadió que, con base en los monitoreos realizados en Sisal, la línea de costa ha retrocedido entre siete y 15 metros durante la última década, aunque aclaró que la erosión no ocurre de manera uniforme, sino que depende de las condiciones meteorológicas de cada temporada.

El investigador recordó que la construcción del Puerto de Altura de Progreso modificó la dinámica sedimentaria del litoral y favoreció la acumulación de arena hacia el oriente, mientras localidades como Chelem, Chuburná y Sisal comenzaron a resentir una mayor pérdida de playa.

Desarrollo inmobiliario y presión sobre las dunas

Para Aguirre Fierro, el caso de Chuburná logró despertar la atención ciudadana porque refleja una problemática que viven diversas comunidades costeras, donde cada vez son más frecuentes los desarrollos inmobiliarios sobre dunas.

Señaló que muchos de estos proyectos privilegian beneficios económicos de corto plazo sin considerar los impactos ambientales que comprometen el futuro de las propias playas.

“Están matando la gallina de los huevos de oro”, expresó; y reconoció que el principal atractivo turístico de la costa son precisamente sus playas y paisajes naturales, los cuales terminan deteriorándose cuando se eliminan las dunas o posteriormente deben construirse espigones y otras obras para contener el avance del mar.

Asimismo, criticó que en numerosas ocasiones las concesiones para desarrollar proyectos en la zona federal marítimo-terrestre se otorguen sin una consulta efectiva a las comunidades locales.

Piden esperar resolución oficial sobre Chuburná

Respecto a la suspensión temporal de las obras del complejo inmobiliario en Chuburná, el especialista pidió cautela, pues aclaró que una clausura provisional no significa la cancelación definitiva del proyecto.

Explicó que, de acuerdo con la legislación ambiental, la autoridad puede otorgar a los desarrolladores un plazo para subsanar irregularidades antes de determinar si la obra puede continuar o no, por lo que consideró indispensable esperar el pronunciamiento oficial de las autoridades federales.

Finalmente, destacó que, frente al avance de la erosión costera y la presión inmobiliaria, han surgido iniciativas comunitarias en Chuburná, Sisal y Telchac, donde grupos de habitantes —principalmente mujeres— han impulsado viveros de plantas dunares, jornadas de restauración, educación ambiental y acciones para proteger estos ecosistemas, convencidos de que la conservación de las playas debe comenzar desde las propias comunidades.