Estaría bueno
Qué bueno que la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) ande tomando apuntes sobre cómo proteger los bosques y combatir el cambio climático. Ayer reunió a autoridades y especialistas para capacitarse en la estrategia REDD+, firmar convenios y recordar que tres de cada cuatro hectáreas de Yucatán son tierras forestales.
Tampoco estaría mal que también nos regalaran una presentación sobre el caso Chuburná. Porque, mientras la Profepa clausuró obras en la zona de dunas, las razones específicas siguen sin ser explicadas con amplitud por las autoridades estatales, dejando que la suspicacia haga lo suyo.
De acuerdo a comentarios de ambientalistas que rondan en las redes sociales, está excelente que estudien cómo cuidar el monte; ahora también estaría bueno que pasen al pizarrón a explicar qué pasó en la playa. ¿Será?
Resistencia peligrosa
A medida que nos aproximamos al punto más álgido de la temporada de ciclones tropicales, la memoria colectiva de Yucatán revive los fantasmas de septiembre, un mes históricamente marcado en el calendario del desastre por los embates devastadores de Gilberto en 1988 e Isidoro en 2002.
En este escenario de riesgo inminente, la estrategia del puerto de Progreso al habilitar refugios y desplegar a las fuerzas armadas choca de frente contra un enemigo invisible pero tenaz, el miedo de las familias a perder sus pertenencias a manos del pillaje si abandonan sus hogares en las zonas de mayor vulnerabilidad. Es comprensible que el patrimonio construido con años de esfuerzo pese en el ánimo de la población; sin embargo, aferrarse a cuatro paredes de concreto o lámina en medio de la marejada de tempestad es una apuesta suicida donde el margen de error se paga con la existencia misma.
La reticencia a evacuar desnuda un dilema profundo sobre las prioridades sociales y la confianza en las instituciones. Ni la presencia coordinada del Ejército, la Marina o la Guardia Nacional bastarán para despejar las zonas de peligro si los ciudadanos no asimilan que las tablas, las televisiones o los muebles son bienes sustituibles, mientras que la vida humana no admite reparaciones ni segundas oportunidades. ¿Será?
Lloverán amparos
Dicen que la UNAM se está apurando para definir el siguiente paso, luego de la polémica por irregularidades en el proceso de admisión a Licenciatura, y que suena cada vez con más fuerza que algunos de los aspirantes promoverán amparos para asegurarse de no perder su lugar. La realidad es que dentro de la convocatoria la universidad sí contempla la cancelación por inconsistencias… Habrá que seguir atentos a las resoluciones que informe la Máxima Casa de Estudios. ¿Será?

