El tradicional lago del Parque Zoológico del Centenario cuenta con nuevos inquilinos. Se trata de ejemplares de pez pangasio, popularmente conocidos como "tiburones de agua dulce", los cuales ya se han convertido en uno de los atractivos más comentados por los visitantes.
Las autoridades municipales incorporaron a estos peces como parte de los trabajos de rehabilitación y enriquecimiento ambiental del espacio, donde conviven pacíficamente con carpas japonesas.
Pangasio ayuda al control de insectos
A pesar de que su silueta recuerda a la de los temidos depredadores marinos, el subdirector de Servicios Generales del Ayuntamiento de Mérida, Felipe Pacheco Sansores, aclaró que la especie no representa peligro alguno para la ciudadanía.
“Comen algas e insectos; no tienen colmillos ni dientes, por lo que no son un riesgo para la gente. Incluso en un escenario de interacción, el pez no va a morder”, precisó el funcionario.
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Además de su valor recreativo, la presencia del pangasio cumple una función ecológica clave. Al alimentarse de la microbiota y de las larvas de insectos presentes en el estanque artificial, ayuda a prevenir que el cuerpo de agua se convierta en un criadero del mosquito transmisor del dengue y otras enfermedades virales.
Especie convive con carpas japonesas
Los organismos se adaptan adecuadamente a las condiciones del estanque y comparten el ecosistema con las carpas japonesas de manera armónica, ya que ninguna de las dos especies exhibe conductas territoriales ni agresivas.
Crecimiento estimado: Los peces miden actualmente entre 30 y 40 centímetros, pero bajo el cuidado adecuado pueden alcanzar hasta 1.5 metros de longitud.
Tonalidad del agua: El tono verdoso del lago obedece a su naturaleza artificial e hidrodinámica. A pesar de contar con sistemas de filtración, la acumulación natural de microalgas favorece la alimentación de los ejemplares.
Se prevé que en los próximos días la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada encabece la presentación formal de las especies, por lo que el Ayuntamiento de Mérida exhortó a las familias que acuden al zoológico a ser respetuosas con los animales y evitar arrojarles objetos o comida inadecuada.

