Cortesía | El proyecto de la planta cervecera continúa generando posturas encontradas entre distintos sectores de la sociedad.

La oposición ciudadana al proyecto de la nueva planta cervecera de Heineken en Kanasín continúa sumando apoyos. Una petición publicada en la plataforma Change.org para solicitar la cancelación de la fábrica acumula ya cerca de 23 mil firmas, evidenciando la preocupación de diversos sectores por los posibles impactos ambientales de la inversión.

La campaña, titulada No a la instalación de la planta cervecera de Heineken en Kanasín, Yucatán”, advierte que la planta se construye en una zona cercana a la Reserva Ecológica Cuxtal y al Anillo de Cenotes, dos áreas consideradas estratégicas para la conservación de los ecosistemas y la protección del acuífero que abastece a gran parte de la población de la zona metropolitana de Mérida.

Entre los principales argumentos de quienes respaldan la petición se encuentra el elevado consumo de agua asociado a la producción cervecera. Los promoventes sostienen que Yucatán enfrenta presiones cada vez mayores sobre sus recursos hídricos debido al crecimiento urbano, la expansión industrial y las actividades agropecuarias, por lo que consideran que una planta de gran escala podría agravar la situación.

Preocupan impactos ambientales y consumo de agua

La solicitud también pide a las autoridades federales y estatales suspender el proyecto, realizar una evaluación ambiental independiente y abrir espacios de consulta pública que permitan conocer con mayor detalle los posibles efectos de la fábrica sobre el entorno.

Las críticas al proyecto han acompañado a la inversión desde que fue anunciada en septiembre de 2023.

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Organizaciones ambientales, colectivos ciudadanos y algunas comunidades han expresado inquietudes sobre cinco temas principales: el consumo de agua, los riesgos potenciales para el acuífero y los cenotes, la transparencia de la información ambiental, los procesos de consulta realizados con la población local y los efectos sociales derivados del crecimiento urbano e industrial en la región.

Los opositores argumentan que el subsuelo kárstico de Yucatán es particularmente vulnerable a la contaminación debido a su alta permeabilidad y a la conexión directa entre la superficie y las aguas subterráneas. Por ello, consideran que cualquier actividad industrial de gran escala debe ser sometida a un escrutinio riguroso.

Heineken defiende sustentabilidad del proyecto

Heineken ha rechazado estas preocupaciones y sostiene que la nueva cervecería operará bajo estándares de sustentabilidad. La empresa asegura que contará con sistemas de reutilización y tratamiento de agua, uso de energías renovables y tecnologías orientadas a reducir el consumo hídrico.

Asimismo, afirma que el proyecto cuenta con las autorizaciones ambientales otorgadas por las autoridades competentes y que se realizó una consulta con habitantes de comunidades de la zona, quienes -según la compañía- aprobaron la iniciativa y establecieron acuerdos de beneficio compartido.

La cervecera también ha destacado el impacto económico de la inversión, ya que asegura que generará más de 2 mil 500 empleos directos e indirectos y contribuirá al desarrollo del sureste mexicano.

La planta de Kanasín será la octava de Heineken en México. Aunque cuando se anunció se informó que iniciaría operaciones en 2026, hasta el momento no se ha dado a conocer una fecha específica para su apertura.