SSP Yucatán | Las lluvias intensas reabrieron el debate sobre la infraestructura urbana en la capital yucateca.

Las recientes inundaciones registradas en Mérida tienen menos relación con el cambio climático y más con la forma en que ha crecido la ciudad, afirmó el doctor David Romero, profesor de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Mérida de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El especialista explicó que el suelo kárstico de Yucatán posee una gran capacidad para absorber y conducir el agua de lluvia, por lo que, en condiciones naturales, las precipitaciones suelen filtrarse con rapidez. Sin embargo, señaló que la expansión urbana ha ido sellando esa capacidad mediante la construcción de calles, avenidas y superficies de concreto.

“La roca y el suelo kárstico tienen una muy buena capacidad de absorción, pero el concreto del pavimento no permite que el agua se filtre”, indicó.

Romero comparó la situación con intentar desalojar grandes volúmenes de agua a través de una tubería estrecha. Aunque existen pozos de absorción en distintos puntos de la ciudad, consideró que su capacidad resulta limitada frente a la cantidad de escurrimientos que generan las lluvias intensas.

Te puede interesar:

Infraestructura urbana, el principal desafío

A su juicio, Mérida no está adaptada para enfrentar este tipo de fenómenos hidrometeorológicos, pese a que las inundaciones en calles y avenidas son recurrentes cada temporada de lluvias.

Incluso sostuvo que una precipitación como la registrada recientemente habría provocado afectaciones mucho mayores en otras ciudades del país, gracias a que el subsuelo yucateco aún conserva una importante capacidad de drenaje natural.

El académico llamó a no atribuir automáticamente los problemas al cambio climático. Aunque reconoció que este fenómeno puede intensificar algunos eventos extremos, consideró que el principal desafío sigue siendo la infraestructura urbana.

“Las inundaciones que tenemos en Mérida no son culpa del cambio climático, son culpa de una ciudad que no está hecha para las condiciones normales del medio, afirmó.

Soluciones a mediano plazo para la ciudad

Finalmente, planteó la necesidad de buscar soluciones de mediano plazo más allá de la perforación de pozos de absorción, ya que estos suelen obstruirse con basura y no siempre ofrecen la eficiencia requerida para una ciudad en constante crecimiento.

Para Romero, la clave está en adaptar la infraestructura a las condiciones naturales de la región y recuperar, en la medida de lo posible, la capacidad del suelo para absorber el agua que durante siglos ha caracterizado a la Península de Yucatán.