UNAM | La infraestructura verde figura entre las propuestas para reducir riesgos de inundación.

Las recientes lluvias registradas en Mérida son una muestra de los efectos que está generando el cambio climático y de la falta de adaptación urbana ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos, afirmó Salvador Castell González, presidente de la asociación Va por la Tierra y docente de la Universidad Politécnica de Yucatán.

El especialista explicó que las olas de calor registradas durante los últimos meses han incrementado la cantidad de agua presente en la atmósfera, lo que favorece precipitaciones más abundantes y eventos hidrometeorológicos de mayor intensidad. En este sentido, señaló que las lluvias extraordinarias registradas en la ciudad forman parte de una nueva realidad climática que tenderá a repetirse con mayor frecuencia.

Castell González indicó que el principal problema no es únicamente la cantidad de agua que cae, sino la dificultad para infiltrarla al subsuelo debido al crecimiento urbano. Explicó que amplias superficies cubiertas por concreto, asfalto, viviendas y estacionamientos actúan como barreras impermeables que impiden el paso natural del agua hacia el acuífero.

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Proponen modelo de ciudades esponja

Ante este panorama, sostuvo que una de las soluciones más viables a largo plazo es la implementación del modelo de “ciudades esponja”, una estrategia que busca aprovechar la naturaleza para captar, almacenar y filtrar el agua de lluvia mediante áreas verdes, jardines de infiltración y espacios diseñados específicamente para amortiguar inundaciones.

“Lo que queremos es recuperar los servicios ambientales que nos dan los humedales, los cuales hacen ese trabajo de absorber, depurar y depurar el agua, así podemos aprovechar toda esta agua extraordinaria que hoy ya nos está cayendo”, indicó.

El ambientalista precisó que los pozos pluviales continúan siendo necesarios y ayudan a reducir los encharcamientos, pero advirtió que resultan insuficientes frente al incremento de las precipitaciones. Además, recordó que estos sistemas pueden facilitar el ingreso de contaminantes al acuífero, ya que el agua arrastra hidrocarburos, microplásticos y otros residuos presentes en las calles.

Entre las alternativas propuestas destacó las llamadas “jardineras de lluvia”, espacios acondicionados con diferentes capas de grava, arena, tierra y vegetación que permiten captar el agua proveniente de calles y viviendas. De esta forma, explicó, el líquido se infiltra de manera gradual mientras es sometido a procesos naturales de filtración.

Árboles e infraestructura verde ayudan a mitigar impactos

Castell González subrayó también la importancia de conservar los árboles maduros dentro de las ciudades. Detalló que un árbol adulto puede evapotranspirar entre 200 y 500 litros de agua al día, devolviéndola a la atmósfera mediante procesos naturales, además de contribuir a disminuir la temperatura ambiental entre varios grados y facilitar la infiltración del agua gracias a sus sistemas radiculares desarrollados.

Finalmente, consideró que la adaptación urbana requiere la participación conjunta de autoridades y ciudadanía. Señaló que es indispensable modificar reglamentos de construcción, proteger la infraestructura verde existente y promover proyectos urbanos que incorporen soluciones basadas en la naturaleza, pues advirtió que, de no hacerlo, las inundaciones y los efectos asociados al cambio climático continuarán agravándose en los próximos años.

Nuestro acuífero ya está suficientemente contaminado, entonces seamos parte de la solución, aún hay solución, pero debemos tener la voluntad. El chiste es tener en cuenta que de alguna manera, somos parte del problema, y eso nos da la gran oportunidad de ser la solución”, concluyó.