Durante una conferencia de prensa el día de ayer jueves, diversas comunidades originarias de Ixil, Kinchil, Molas, Santa María Chí y Sisal manifestaron su solidaridad con los habitantes de Dzitnup. El bloque indígena rechaza las recientes declaraciones del gobernador Huacho Díaz Mena, quien planteó la clausura de los cenotes X’kekén y Samulá. Asimismo, el mandatario estatal sugirió que el Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur) asuma nuevamente la administración de estos sitios.
El comisario municipal de Dzitnup, Baldomero Poot Moo, defendió la gestión comunitaria actual frente a los años de control institucional y empresarial. Según el líder local, la recuperación de los paradores turísticos permitió realizar obras públicas como calles, techado de escuelas y abastecimiento de medicamentos. Por consiguiente, la población local sostiene que la administración autónoma genera beneficios directos que antes no llegaban a la comisaría.
"Durante años Cultur y los empresarios tuvieron los cenotes, y no vimos ningún beneficio, nuestro pueblo estaba olvidado. Ahora que recuperamos los cenotes, hemos hecho calles, hemos colado el techo de la escuela, construido baños en la comisaría municipal y la iglesia, hay medicamentos, estamos trabajando para el pueblo", afirmó Poot Moo. La comunidad argumenta que la intervención gubernamental solo beneficiaría a un sector minoritario de 18 personas.
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Resistencia indígena ante la posible clausura de paradores turísticos
Por su parte, Basilia Cocom Moo, integrante del Consejo Comunitario Indígena de Dzitnup, hizo un llamado enérgico para evitar el despojo de sus recursos naturales. La representante vecinal instó al titular del Poder Ejecutivo a visitar la localidad para constatar los avances logrados por la propia ciudadanía. Según su postura, el pueblo no permitirá que el gobierno estatal entregue la riqueza comunal a intereses particulares.
"Rechazamos que Cultur entre en los cenotes. Todos los años que se apoderó de nuestros cenotes solamente se beneficiaron unas pocas personas mientras el pueblo sufría. Esas 18 personas, que han estado viviendo a costa de nuestro pueblo, pidieron que el gobierno retome la gestión de los cenotes, pero no lo vamos a permitir. La gente está con nosotros porque está viendo el cambio que hay", aseveró Cocom Moo.
Desde Kinchil, Federico May Cuitún cuestionó la lógica gubernamental de favorecer a una minoría empresarial sobre las asambleas multitudinarias de la comunidad. El activista señaló que existe un interés marcado en arrebatarle a los pueblos mayas los ingresos que finalmente están percibiendo. Por esta razón, otras comunidades se mantienen en alerta ante cualquier intento de desalojo o clausura en la zona oriente de Yucatán.
Exigencia de los pueblos mayas al gobierno estatal
En el mismo sentido, Gregoria Dzul Cuá lanzó una advertencia directa al gobernador sobre las posibles consecuencias de sus decisiones administrativas. La representante de Kinchil cuestionó la falta de diálogo directo con las personas que realmente habitan y trabajan en Dzitnup.
"¿Por qué no fue a hablar con las personas de Dzitnup? Si con 18 personas se pueden hacer así las cosas, nosotros que somos más de 18, ¿podemos tomarnos el Palacio de Gobierno, porque el gobernador no lo sabe administrar?", increpó.
Finalmente, delegadas de Ixil, Molas y Santa María Chí reafirmaron que la resistencia maya se encuentra más unida que nunca frente a estas políticas. Angélica Ek y Feliciana Ek Vera calificaron el actuar estatal como una destrucción del patrimonio indígena bajo el lema de un renacimiento que no perciben. Las organizaciones sociales aseguran que están listas para movilizarse de inmediato si el estado intenta retomar el control de X’kekén y Samulá por la fuerza.

