Arturo León | Los centros de acopio y Puntos Verdes en Mérida facilitan la disposición correcta de residuos reciclables para la ciudadanía.

En medio de un crecimiento urbano acelerado, la capital yucateca y su zona metropolitana han comenzado a consolidar un modelo de gestión de residuos que apuesta por el reciclaje y la economía circular; sin embargo, los avances aún conviven con rezagos en infraestructura, cobertura y cultura ciudadana.

Uno de los pilares de esta transición es la implementación de la estrategia municipal conocida como Basura Cero, que incluye los llamados Puntos Verdes, espacios donde la población puede llevar residuos reciclables y de manejo especial, como electrónicos o materiales peligrosos domésticos.

A esto se suman centros de acopio privados que incluso ofrecen incentivos económicos por materiales como cartón, aluminio o plástico, integrando a hogares y pequeños negocios en una cadena de valorización de residuos.

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En el plano metropolitano, la coordinación entre Mérida y municipios como Kanasín, Umán y Progreso ha permitido impulsar campañas de reciclaje de electrónicos, llantas y programas de descacharrización, además de fortalecer la infraestructura con plantas de separación de residuos sólidos urbanos.

Sin embargo, más allá de los programas, el reciclaje en la zona también se sostiene en prácticas individuales que poco a poco se vuelven rutina.

Al principio lo hacía por curiosidad, pero ahora ya separo todo en mi casa; plástico, vidrio, cartón. Una vez al mes lo llevo a un Punto Verde”, contó Mariana López, vecina de la colonia Miguel Alemán. “Sí implica tiempo, pero también te hace más consciente de todo lo que consumes”.

Para otros, el incentivo económico es importante. José Chan, quien vive en el sur de Mérida, explicó que comenzó a recolectar aluminio y cartón durante la pandemia. “Lo junto y lo vendo. No es mucho, pero sí ayuda. Además, ya no lo tiro todo junto, ya lo separo desde antes”, señaló.

Retos de la separación de residuos en origen y cobertura

No obstante, estas prácticas aún no son generalizadas. De acuerdo con especialistas, uno de los principales retos es lograr que el reciclaje deje de ser una acción aislada y se convierta en un hábito extendido.

El ingeniero ambiental Carlos Escalante advirtió que el problema no es únicamente de infraestructura. “Mérida ha avanzado en puntos de acopio y campañas, pero el gran pendiente sigue siendo la separación en origen. Si los residuos no se separan correctamente desde casa, se pierde gran parte del potencial de reciclaje”, reconoció.

El experto añadió que también es necesario ampliar la cobertura de recolección diferenciada. Hay colonias donde estos servicios simplemente no llegan. Entonces, aunque la gente quiera reciclar, no siempre tiene cómo hacerlo”, apuntó.

A pesar de los retos, consideró, el panorama muestra señales de cambio. Cada vez más hogares adoptan prácticas de separación, mientras que autoridades y sector privado amplían la infraestructura disponible.