A revisar todo

Un medicamento “pirata” que llegó hasta un paciente encendió las alarmas en Yucatán; y no es para menos. El caso ocurrió en el Hospital Regional del ISSSTE, donde un paciente con cáncer habría recibido un fármaco falso. El diputado panista Álvaro Cetina Puerto llevó el tema a tribuna y lanzó la advertencia: ya no solo preocupa si hay medicinas, sino si son auténticas.

El legislador señaló una cadena de fallas -“alguien compró, alguien autorizó y alguien no revisó”- y advirtió que esto no es un error menor, sino un riesgo directo para la vida.

Ante ello, presentó una iniciativa para crear un Sistema Nacional de Trazabilidad de Medicamentos, que permita rastrear cada producto y evitar que los falsificados lleguen a pacientes, además de endurecer sanciones contra responsables.

El PAN también anunció asesoría legal gratuita para personas con problemas en sus tratamientos. Porque, visto lo visto, ahora toca revisar hasta lo que viene en la caja. ¿Será?

Por el bien de ellas

Cifras de la UNICEF revelan que en Yucatán casi el 30% de las mujeres se casaron o se unieron en concubinato antes de los 18 años, llevándolas a abandonar la escuela y actividades propias de la adolescencia.

Situación grave que vulnera en algunos casos a las mujeres que son obligadas a iniciar relaciones contra su voluntad; por ello, la propuesta de la diputada por Movimiento Ciudadano, Larissa Acosta Escalante, para tipificar como delito la cohabitación forzada de menores de edad o personas en condición de vulnerabilidad es un gran acierto.

“Se busca cerrar la puerta a la impunidad de quienes manipulan o facilitan que una niña, un niño o una persona en condición de especial vulnerabilidad sea atrapada en una dinámica de vida para la que no tiene ni la madurez, ni la libertad, ni las condiciones para decidir plenamente”, expuso la diputada. Esperemos que mueva las conciencias de los legisladores locales y avance esta propuesta por el bien de las niñas yucatecas. ¿Será?

Trabajo titánico

La presentación de GermoLab por parte del CICY se alza como un auténtico rayo de esperanza, un "blindaje genético" donde la ciencia busca fortalecer la milpa maya y rescatar el saber ancestral de nuestras plantas medicinales frente al embate de especies invasoras. 

Es un alivio saber que el patrimonio fitogenético del sureste está en manos de investigadores capaces de convertir una semilla en una fortaleza; sin embargo, este esfuerzo científico corre el riesgo de volverse una labor de Sísifo si no se detiene la depredación voraz de selvas y manglares bajo la sombra de la especulación inmobiliaria.

De poco servirá tener el mapa genético del paraíso guardado en un cuarto frío si, allá afuera, el cambio de uso de suelo sigue pavimentando nuestro futuro. La supervivencia de este "arca verde" no depende solo de la probeta, sino de una ciudadanía que se apropie del proyecto y, sobre todo, de autoridades federales que garanticen los recursos necesarios; de lo contrario, GermoLab no será el motor de un rescate, sino el triste inventario de todo lo que dejamos morir por falta de voluntad política y conciencia ambiental. ¿Será?