El tiempo en la esquina de la "Socorrito" parece haberse detenido hace 69 años, pero este miércoles, la nostalgia no pasó desapercibida pues hubo una ofrenda floral en memoria del gran ídolo de México, Pedro Infante. También el silencio se rompió en el Parque de la Paz pues un cortejo fúnebre con cabalgata, rodada y gente a pie volvió a velar al ídolo de Guamúchil.
No fue un miércoles cualquiera sobre la Avenida Itzáes. El tráfico habitual de la capital yucateca se vio interrumpido por un desfile que mezcló lo solemne con lo festivo. Desde el Parque de la Paz, partió un inusual cortejo fúnebre que capturó las miradas de curiosos y devotos.
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No era un sepelio común. En el centro de la escena, un ataúd rodeado de fotografías en blanco y negro —donde la sonrisa de Pedro lucía tan viva como en la Época de Oro— era custodiado por una marea de admiradores. A su paso, una cabalgata y una rodada de motociclistas emularon el espíritu aventurero del intérprete de "Amorcito Corazón", escoltando el féretro simbólico hacia un velatorio local.






Cortejo fúnebre y homenaje en la Avenida Itzáes
La jornada comenzó con el respeto que impone la tragedia. Cerca del sitio exacto donde el avión de Pedro se desplomó en 1957, se depositó una ofrenda floral, un recordatorio de que la tierra yucateca no solo guarda sus restos simbólicos, sino su legado eterno.
"Pedro no ha muerto, solo se nos adelantó en el vuelo", comentaba un asistente mientras acomodaba una corona de flores bajo el sol meridano.
Al llegar al velatorio, la escena fue conmovedora. Entre el olor a incienso y el sonido de las guitarras, los fans pudieron despedirse una vez más de su estrella. No importó la edad; desde ancianos que recordaban el día del desplome hasta jóvenes que conocen sus películas por herencia familiar, todos se unieron para velar ese ataúd de madera que, más que un cuerpo, contenía la identidad de todo un país.



Preservación del legado en el corazón de Mérida
Mérida demostró, una vez más, que la memoria de Pedro Infante no es una pieza de museo, sino una llama que sigue ardiendo en cada calle donde el "Torito" alguna vez caminó. A 69 años de su partida, el ídolo sigue más vivo que nunca en el corazón de la ciudad que lo vio caer y que hoy, lo mantiene en lo más alto.
Por su 69 aniversario luctuoso, Mérida recordó a Pedro Infante con una emotiva ofrenda floral y un gran cortejo fúnebre. El desfile tuvo de todo: desde personas a pie y el rugir de motocicletas, hasta la elegancia de una cabalgata. 🌹🐎🏍️
— 24 Horas Yucatán (@24horasYucatan) April 15, 2026
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