Guillermo Castillo | El monumento ecuestre de Pedro Infante en el Centro Histórico de Mérida cumple 50 años como referente cultural.

Mérida se prepara para rendir tributo a su ídolo eterno. Este 2026 no es un año cualquiera para los devotos de Pedro Infante, pues la emblemática estatua ecuestre que custodia el cruce de las calles 62 con 89 a y 91 del Centro Histórico celebra medio siglo de ser el corazón de la identidad vecinal y el epicentro del recuerdo del "Rey de las Rancheras".

El monumento, una obra maestra del escultor yucateco Humberto Peraza, ha resistido el paso del tiempo, el clima y las transformaciones urbanas, consolidándose como una de las representaciones más fieles del artista que perdió la vida en un trágico accidente aéreo en esta misma zona de la ciudad.

Agenda de actividades por el aniversario de Pedro Infante

Juan Carlos González Acosta, parte del comité organizador, anunció que para este aniversario luctuoso se ha preparado una agenda especial que arrancará el 15 de abril a las 5:00 PM. La jornada incluirá la tradicional serenata, proyección de videos históricos y una atmósfera de nostalgia colectiva.

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El momento cumbre llegará el 16 de abril, cuando se devele una placa conmemorativa por los 50 años del parque, el monumento y las serenatas luctuosas que se han realizado de manera ininterrumpida.

"Son medio siglo de esfuerzos que los vecinos asumieron en su momento y que hoy día aún sigue vigente", destacó González Acosta.

La celebración contará con un invitado de lujo: Toño Infante, sobrino nieto del ídolo, quien interpretará los grandes éxitos que inmortalizaron a su tío abuelo.

El misterio del caballo que se volvió yegua en Mérida

Más allá de la solemnidad, el monumento es protagonista de una de las anécdotas más curiosas del folclore meridano. González Acosta confirmó una leyenda urbana que ha circulado por décadas: el día que el corcel de Pedro Infante cambió de género.

Hace aproximadamente 20 años, un grupo de desconocidos engañó a los vecinos fingiendo ser personal de mantenimiento. Con herramientas en mano y bajo la mirada de los testigos, aprovecharon para cometer un insólito acto de vandalismo: se llevaron los testículos de la estatua de bronce.

"Fueron primero dos jóvenes y luego dos caballeros lo que según vecinos testigos iban a darle mantenimiento, pero en realidad ese fue el día en el que el caballo se convirtió en yegua", relató González con humor y asombro.

A pesar de aquel incidente y otros actos menores de vandalismo, el monumento se mantiene impecable gracias a la vigilancia constante de los vecinos y al mantenimiento anual que brindan los Servicios Públicos Municipales para que, cada 15 de abril, la figura de Pedro Infante luzca "al cien".

Con el respaldo de autoridades estatales, municipales y la iniciativa privada, Mérida demuestra que, a 50 años de la llegada de su monumento, la leyenda de Pedro Infante sigue cabalgando con fuerza en el corazón de Yucatán.