Cuartoscuro | Las estadísticas oficiales de seguridad en la entidad muestran una tendencia decreciente en los delitos patrimoniales.

El robo a casa habitación en Yucatán pasó de ser una preocupación frecuente a convertirse en una cifra en mínimos históricos. En la última década, este delito se redujo en más de 90 por ciento, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

A mediados de la década pasada, el panorama era distinto. Entre 2015 y 2018, las tasas superaban los 70 casos por cada 100 mil habitantes; y los reportes de robos a viviendas formaban parte de la conversación cotidiana en colonias de Mérida y del interior del estado.

La percepción de seguridad, uno de los principales activos de Yucatán, mostraba entonces señales de desgaste.

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“Fue en la madrugada. No escuchamos nada”, recordó Eugenia Rosado, vecina del sur de Mérida, quien en 2017 vivió uno de estos episodios. “Se llevaron electrónicos y dinero. Lo peor no fue eso, sino la sensación de que alguien entró a tu casa. Eso no se te olvida”.

Tras ese periodo de mayor incidencia, las cifras comenzaron a moverse en otra dirección. Entre 2019 y 2021, los registros oficiales muestran una etapa de transición, con altibajos que anticipaban un cambio de tendencia. A partir de entonces, el descenso se volvió constante.

Para 2025, la tasa ya se ubicaba alrededor de los 27 casos por cada 100 mil habitantes. El corte más reciente de 2026 agudiza esa caída: apenas entre 3 y 4 casos por cada 100 mil habitantes, uno de los niveles más bajos de los que se tenga registro en la entidad.

“Estamos hablando de una reducción muy importante en términos estadísticos”, señaló el consultor en seguridad Alejandro Escobedo. “No es que el delito haya desaparecido, pero sí hay una contención que responde a estrategias de vigilancia, prevención y a condiciones sociales particulares de Yucatán”.

Estrategias de prevención y factores de seguridad en Mérida

Entre los factores que suelen mencionarse están el fortalecimiento de la coordinación entre corporaciones, el uso de tecnología para la vigilancia, así como la participación ciudadana en esquemas de prevención. Sin embargo, el experto precisó que estos avances requieren continuidad para no revertirse.

“El reto ahora es sostener estos niveles. Cuando las cifras bajan tanto, el riesgo es confiarse”, advirtió. “El crecimiento de la ciudad, la llegada de nueva población y la expansión de zonas urbanas pueden generar nuevas dinámicas delictivas. La seguridad no es permanente”.

Yucatán se mantiene entre las entidades con menor incidencia de robo a casa habitación a nivel nacional, un indicador que suele colocarlo como referencia en materia de seguridad. Aun así, las estadísticas no borran las experiencias individuales ni el impacto que estos hechos dejan en quienes los vivieron.

Ahora todo se siente más tranquilo, dijo Laura Carrillo, otra habitante de Mérida que hace años fue víctima de robo. “Pero después de lo que pasó, uno aprende a cerrar bien, a estar pendiente. La tranquilidad existe, pero ya no nos confiamos”, concluyó.