La policía de Israel impidió la tradicional procesión del Domingo de Ramos en Jerusalén, bloqueando el acceso a la iglesia del Santo Sepulcro, donde se realizaría una misa encabezada por autoridades religiosas.
Un hecho sin precedentes
De acuerdo con el Patriarcado Latino, esta es la primera vez en siglos que se impide a líderes de la Iglesia celebrar esta ceremonia en uno de los sitios más importantes del cristianismo.
Medidas en medio del conflicto
Las restricciones ocurren en el contexto del conflicto en Oriente Medio, lo que ha llevado al cierre de lugares sagrados como la Mezquita de Al Aqsa, el Muro de las Lamentaciones y el propio Santo Sepulcro.
Además, se limitaron las reuniones a menos de 50 personas, lo que derivó en la cancelación de la procesión desde el Monte de los Olivos.
Críticas por impacto a la libertad religiosa
Autoridades eclesiásticas calificaron el hecho como un grave precedente y señalaron que afecta la sensibilidad de millones de creyentes en todo el mundo.
También denunciaron la detención de líderes religiosos y restricciones similares durante otras celebraciones como el Ramadán.
Celebraciones continúan sin fieles
Pese a las limitaciones, las ceremonias litúrgicas continúan realizándose de manera interna en sitios religiosos, aunque sin acceso al público por razones de seguridad.

