Guillermo Castillo | Participantes de la marcha del 8M portan pancartas y consignas de justicia en el Centro Histórico de la ciudad.

Las calles de la capital yucateca se tiñeron de lila y morado este 8 de marzo, cuando un contingente de aproximadamente 5 mil mujeres, pertenecientes a diversas colectivas y a la sociedad civil, se volcó al espacio público para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Más que una celebración, la jornada fue un enérgico reclamo de justicia, igualdad y el derecho fundamental a una vida libre de violencia en el estado.

El punto de reunión fue el emblemático Parque de La Mejorada. Desde ahí, la columna de manifestantes inició una marcha que avanzó con firmeza hacia el Monumento a la Patria. El trayecto estuvo marcado por una iconografía de resistencia: mantas, pancartas con mensajes de auxilio y denuncia, pintas y performances que transformaron el paisaje urbano en un grito colectivo de auxilio y exigencia.

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Durante la movilización, destacó la nutrida presencia de mujeres jóvenes, un fenómeno que fue celebrado por activistas y representantes de diversas organizaciones. Andrea Tejero, representante del Centro por la Justicia, Democracia e Igualdad (Cejudi), subrayó que la participación de las nuevas generaciones evidencia que las violencias locales persisten, pero que también existe una mayor conciencia para señalarlas.

Participación de las juventudes en la marcha de Mérida

"Este es un día de reflexión, sin nada que celebrar", sentenció Tejero. "Existen luchas por la igualdad que aún no se concretan y sectores de la población femenina que sistemáticamente han sido rezagados de la agenda pública". Para la activista, la salida a las calles es el síntoma de una necesidad urgente de cambios estructurales que no pueden esperar más.

A pesar de los avances legislativos de los últimos años, el contingente recordó que la igualdad sustantiva sigue siendo una meta lejana en el ámbito cotidiano. Entre las demandas principales se escucharon consignas para derribar los llamados "techos de cristal", aquellos obstáculos invisibles que impiden a las mujeres alcanzar puestos de alta dirección en el sector público y privado.

Guillermo Castillo | Jóvenes y activistas se suman a la jornada de visibilización por la igualdad y los derechos de las mujeres en Yucatán.

Asimismo, se enfatizó la urgencia de reducir las brechas salariales que aún prevalecen en el sector laboral yucateco. Se puso sobre la mesa el tema de las dobles y triples jornadas de trabajo que enfrentan las mujeres, quienes además de sus empleos remunerados, cargan con el peso mayoritario de las labores domésticas y de cuidados, una forma de desigualdad económica que el sistema aún no reconoce plenamente.

Demandas de igualdad y nuevas masculinidades en Yucatán

"Buscamos visibilizar las luchas que aún no logran el eco necesario en las personas tomadoras de decisiones. El objetivo es que se creen políticas públicas reales para abatir esa desigualdad que nos hace salir a las calles cada 8 de marzo", puntualizó la representante de Cejudi.

Un punto disruptivo en el mensaje de este año fue la importancia de involucrar a los varones en la solución del conflicto. Tejero apuntó que, para generar espacios de paz duraderos, es imperativo trabajar en las nuevas masculinidades. Señaló que la premisa es clara: educar a los hombres para prevenir las desigualdades sistemáticas y erradicar las conductas de control y violencia desde la raíz.

La educación preventiva se perfila así como la herramienta clave para que la paridad de género deje de ser un discurso político y se convierta en una realidad social. La marcha contó con la vigilancia y coordinación de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y la Policía Municipal de Mérida, quienes implementaron operativos de vialidad para garantizar la integridad de las asistentes.

Como parte de una estrategia de atención, se colocaron mesas de hidratación a lo largo del recorrido. A su paso por el Paseo de Montejo, las manifestantes realizaron intervenciones en diversos monumentos, dejando plasmadas las consignas y nombres de víctimas, como una forma de protesta visual ante la falta de respuesta institucional en casos de feminicidio y acoso.

La jornada concluyó frente a las sedes gubernamentales, donde las consignas resonaron con fuerza: Yucatán sigue teniendo una deuda pendiente con sus mujeres. La marea morada de este 2026 dejó claro que no darán un paso atrás hasta que el respeto y la igualdad sean la norma y no la excepción.