El periodo de sequía en Yucatán se adelantó este año aproximadamente una semana respecto a su comportamiento habitual, al comenzar a manifestarse antes de que concluyera febrero, informaron autoridades meteorológicas. Aunque las proyecciones climáticas para 2026 indican que la temporada se mantendrá dentro de parámetros considerados normales, abril y mayo se perfilan como los meses más críticos por el incremento de temperaturas y la disminución de precipitaciones en la región.
Especialistas señalaron que, si bien la temporada seca en la Península de Yucatán suele estar asociada con registros históricos de incendios severos, hasta el momento no se prevé un escenario extraordinario; sin embargo, el estrés hídrico y el riesgo de incendios forestales podrían intensificarse en las próximas semanas.
Te puede interesar:
Inicio anticipado de la sequía en Yucatán
Juan Vázquez Montalvo, meteorólogo del Comité Institucional para la Atención de Fenómenos Meteorológicos Extremos (Ciafeme) de la Universidad Autónoma de Yucatán, explicó que, si bien el calendario climatológico ubica el arranque formal de la sequía en la última semana de febrero, los efectos comenzaron a observarse de manera visible desde días previos.
El especialista precisó que la temporada de sequía podría fluctuar entre una intensidad moderada y fuerte, de acuerdo con proyecciones estacionales. Actualmente, indicó, las zonas norte, noroeste y noreste de Yucatán ya presentan condiciones de monte seco, derivadas de una disminución significativa en las precipitaciones. Esta tendencia solo fue interrumpida de manera temporal por los efectos asociados al frente frío número 37, que ya dejó de influir en la entidad.
Aunque el periodo seco ya es perceptible, Vázquez Montalvo advirtió que la fase más crítica se espera entre abril y mayo. Durante esos meses, aun bajo condiciones climáticas neutras, se prevé una intensificación del calor.
Pronóstico de temperaturas y riesgos ambientales
Según las proyecciones, las temperaturas podrían superar los 40 grados centígrados en distintas zonas del estado, configurando la etapa de mayor riesgo tanto para la población como para los ecosistemas, antes de que el establecimiento regular de las lluvias ocurra hacia junio.
El especialista subrayó que, si bien 2026 no muestra señales de replicar los registros extremos observados en 2024, el entorno natural mantiene una alta vulnerabilidad. Recordó que la vegetación seca incrementa la probabilidad de propagación del fuego, por lo que exhortó a la ciudadanía a evitar la quema de basura y el desecho de colillas de cigarro en carreteras y áreas forestales.
De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), Yucatán cerró 2025 con 13 incendios forestales, la cifra más baja registrada en al menos cinco años. La superficie afectada fue de aproximadamente 2 mil 200 hectáreas, lo que representa una reducción cercana al 89% en comparación con 2024.
Estadísticas de incendios forestales de la Conafor
Aunque esta disminución rompe la tendencia inmediata de incremento, especialistas advierten que no implica la eliminación del riesgo, especialmente en un contexto nacional donde la incidencia de incendios se ha visto influida por periodos prolongados de sequía y altas temperaturas.

Durante 2025, los siniestros en Yucatán se concentraron en poco más de diez municipios, con mayor incidencia en zonas del sur y centro-norte del estado. Tixkokob y Maxcanú concentraron más de la mitad de la superficie afectada.
El evento de mayor extensión se registró en Tixkokob, con 585 hectáreas dañadas. Le siguieron Maxcanú, con 574 hectáreas, y Yaxkukul, con 480 hectáreas afectadas. Los incendios impactaron principalmente selva mediana caducifolia, selva baja y vegetación arbustiva.
Si bien la mayoría fue clasificada como de impacto moderado, la recurrencia de estos eventos en ecosistemas frágiles confirma que la vulnerabilidad ambiental persiste, particularmente durante la temporada de estiaje.
Situación de los incendios en la Península de Yucatán
El comportamiento de Yucatán contrasta con el de otras entidades peninsulares. En 2025, Campeche registró 56 incendios forestales y más de 51 mil hectáreas afectadas, mientras que Quintana Roo reportó 29 siniestros con una superficie dañada superior a 6 mil 600 hectáreas, incluyendo manglares, dunas costeras y selvas bajas.
En el caso yucateco, reportes de Conafor y autoridades de Protección Civil indican que más del 90% de los incendios tiene origen humano. Entre las principales causas se encuentran quemas agrícolas fuera de los periodos permitidos, quema de residuos, fogatas mal apagadas y descuidos en actividades productivas.
Las quemas agrícolas, particularmente entre marzo y mayo, representan uno de los factores de mayor riesgo cuando el fuego se propaga hacia vegetación seca. A ello se suman colillas de cigarro y, en menor proporción, incendios intencionales o de causa no determinada.

