Tras el bullicio y la alegría de las fiestas carnestolendas, el silencio y la introspección se apoderaron del corazón de Mérida.

Este Miércoles de Ceniza, decenas de fieles católicos acudieron puntualmente a la cita en la S.I. Catedral de San Ildefonso

Esto para dar inicio formal al periodo de Cuaresma, marcando el fin de las celebraciones paganas y el comienzo de un tiempo de reflexión espiritual.

​Durante la celebración eucarística, el Arzobispo de Yucatán, Mons. Gustavo Rodríguez Vega

Dirigió un mensaje contundente a la comunidad, recordando que la imposición de la ceniza no es solo un rito externo, sino un compromiso de cambio interno.

​Los tres pilares de la Cuaresma.

​En entrevista, el prelado destacó que este periodo de 40 días debe sostenerse sobre tres ejes fundamentales para una verdadera transformación cristiana.

  • ​El Ayuno: Entendido no solo como una restricción alimenticia, sino como el sacrificio de vicios y actitudes que alejan al ser humano de su prójimo.
  • ​La Limosna: Un llamado a la caridad activa y al desprendimiento en favor de los más necesitados.
  • ​La Oración: El fortalecimiento del diálogo con la divinidad para encontrar paz y guía.

​Rodríguez Vega enfatizó que, tras los excesos propios del Carnaval, la Iglesia invita a un "alto en el camino".

La afluencia en la Catedral fue constante desde las primeras horas del día, con familias enteras que se acercaron para recibir el signo de la cruz en la frente bajo la premisa de "Polvo eres y en polvo te convertirás".

​Este Miércoles de Ceniza marca el conteo regresivo hacia la Semana Santa, en un ambiente donde la fe busca renovarse a través de la disciplina espiritual y el compromiso social.