Canaco Mérida solicita implementación gradual de jornada de 40 horas
CANACO | El presidente de la Canaco Mérida, José Enrique Molina Casares, propone una transición paulatina para la reducción de la jornada de 48 a 40 horas.

Ante el avance en el Senado de la reforma que busca reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales, el sector comercial de Yucatán ha fijado una postura clara: hay disposición para cumplir, pero no a cualquier costo. José Enrique Molina Casares, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Mérida, advirtió que para evitar un golpe al sector que representa, la implementación debe ser paulatina y estar respaldada por el Gobierno Federal.

El líder empresarial subrayó que un cambio abrupto en las reglas del juego laboral comprometería la estabilidad de las empresas, por lo que propuso una hoja de ruta basada en tres pilares estratégicos: Implementación progresiva. Consideró que, la reducción de horas se aplique de forma escalonada con meta al año 2030, permitiendo a las unidades económicas ajustar sus estructuras operativas año con año.

Opinó que, la creación de incentivos que compensen el incremento en los costos operativos que supone la contratación de más personal o el pago de horas extra. Diálogo operativo. Dijo que, definir mediante el consenso si los nuevos días de descanso serán fijados por el patrón o el empleado, cuidando siempre la operatividad en centros comerciales y servicios básicos.

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Molina Casares fue enfático al señalar que reducir el tiempo de trabajo sin un plan de mitigación técnica derivará, inevitablemente, en un aumento de precios. “Va a haber un esfuerzo, va a haber un reacomodo y esto va a impactar también en el consumidor final”, explicó el dirigente, señalando que las empresas se verán obligadas a trasladar parte del costo operativo al costo de los productos y servicios.

Para la Canaco Mérida, la reforma no debe ser vista sólo como un decreto administrativo, sino como un desafío técnico que requiere un diálogo abierto entre el sector público y privado. El objetivo, según Molina Casares, es que la mejora en la calidad de vida de los trabajadores no se traduzca en una pérdida de competitividad para el comercio yucateco.

Esto evitaría una carga insostenible para las pequeñas y medianas empresas. La estabilidad económica de Yucatán depende de acuerdos que equilibren el bienestar social con la viabilidad financiera de los negocios. Por ello, el organismo empresarial continuará participando activamente en las mesas de trabajo para que esta modificación a la Ley Federal del Trabajo sea exitosa y justa.