La Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) actualizó el panorama epidemiológico sobre la presencia del gusano barrenador en el estado de Yucatán. En el reporte más reciente, la dependencia registró la detección de 21 nuevos casos positivos dentro del territorio estatal. Este hallazgo eleva la cifra acumulada a 1,587 reportes registrados desde el inicio de las labores de vigilancia.
Actualmente, las autoridades sanitarias mantienen bajo monitoreo 50 casos activos, mientras que 1,537 animales ya lograron una recuperación satisfactoria. La estadística oficial muestra que la plaga afecta primordialmente a ejemplares caninos, aunque también existen registros en especies bovinas, equinas y caprinas. Los especialistas brindan seguimiento puntual a cada reporte recibido en los municipios.
La distribución geográfica de los contagios recientes abarca diversos puntos de la entidad. La Seder detectó un caso individual en las comunidades de Mocochá, Umán, Panabá, Cenotillo, Tizimín, Tixkokob, Conkal y Tekax. No obstante, otras zonas presentaron una mayor incidencia, como Kanasín con 2 reportes, Muna con 5 y Mérida con 6 casos nuevos.
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Situación actual y manejo de la plaga en municipios yucatecos
El personal técnico identificó gusaneras en diversas zonas anatómicas de los ejemplares afectados por el parásito. Las heridas abiertas aparecieron frecuentemente en el ombligo, la cabeza, la vulva, la cola y los miembros anteriores o posteriores. Asimismo, detectaron larvas en la región interescapular, el escroto, la región cervical, la región anal y la glándula mamaria.
En la gran mayoría de las situaciones, las lesiones cutáneas surgieron a raíz de peleas entre los propios animales del hato. Por esta razón, la Seder enfatiza la importancia de revisar constantemente a las especies para detectar cortadas o irritaciones. La atención oportuna de estas heridas impide que la mosca deposite sus huevecillos e inicie el proceso de infestación larvaria.
Afortunadamente, todos los animales infectados recibieron curaciones y un manejo clínico adecuado por parte de los expertos. Gracias a esta intervención inmediata, el estado no registra ninguna defunción vinculada a este padecimiento hasta el momento. Las acciones de salud animal favorecen la rehabilitación total de los ejemplares y evitan cualquier tipo de complicación sistémica grave.
La dependencia estatal aclaró que el diagnóstico de gusano barrenador no exige la implementación de cuarentenas ni el sacrificio de los animales. El protocolo sanitario establece que el tratamiento es completamente gratuito y garantiza la sanidad del ganado afectado. El periodo de recuperación estimado oscila entre 5 y 8 días posteriores al inicio de las curaciones básicas.
Protocolos de curación y canales de reporte ciudadano
Para el manejo correcto de un animal enfermo, los propietarios deben limpiar minuciosamente la zona afectada utilizando agua y jabón. Posteriormente, resulta necesario extraer todos los gusanos visibles con el apoyo de pinzas quirúrgicas o debidamente desinfectadas. Finalmente, la aplicación de Negasunt ayuda a eliminar las larvas internas y reduce el riesgo de nuevas infestaciones parasitarias.
Durante el tiempo que dure la convalecencia, el dueño debe mantener al ejemplar bajo observación rigurosa y constante. De esta manera, el personal encargado asegura que el proceso de cicatrización avance sin mayores contratiempos. La Seder recordó que la higiene del entorno y el monitoreo diario constituyen las mejores herramientas para erradicar la plaga del territorio yucateco.
La población y los productores disponen de canales de comunicación directos para informar sobre cualquier hallazgo sospechoso. La secretaría habilitó el número telefónico 800 751 2100 y la línea de WhatsApp 55 3996 4462 para recibir reportes de manera inmediata. La colaboración de la comunidad es un factor esencial para proteger el bienestar del hato ganadero en Yucatán.
Las tareas de control se ejecutan bajo el Plan Piloto de Supresión, una estrategia diseñada para disminuir la población de moscas en el estado. Esta labor cuenta con la coordinación técnica del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Ambas instituciones trabajan de forma conjunta para frenar la expansión de este parásito en el sureste mexicano.

