JUAN CARLOS ROJO
No es la más fuerte de las especies la que sobrevive, ni la más inteligente… sino aquella que responde mejor al cambio
El Homo sapiens, cuyo nombre científico significa “sabio” o “capaz de conocer”, es quizá la especie más cuestionada por su comportamiento en el planeta. A pesar de haber incrementado su esperanza de vida e invadido casi todos los rincones de la Tierra, no ha demostrado la capacidad de cuidarlo, como si hubiera un número ilimitado de planetas de repuesto disponibles.
Depende totalmente de millones de objetos que fabrica continuamente, dedicando gran parte de su tiempo a producirlos, pero poco a utilizarlos antes de desecharlos. Ha mostrado una notable habilidad para la destrucción e incluso para la autodestrucción: ha fabricado herramientas que eliminan poblaciones enteras y, de manera organizada, ha contaminado el agua, deteriorado suelos, extinguido especies, desaparecido bosques, envenenado el aire e incluso alterado los ciclos atmosféricos, causando daños irreparables para la humanidad.
El Homo sapiens no puede vivir solo, pues es vulnerable y dependiente. Es territorial, se agrupa para vivir en sociedad como hormigas o abejas pero a diferencia de ellas, no sabe trabajar en equipo y deteriora rápidamente los entornos que habita. Posee lenguajes complejos, pero rara vez se comunica con eficacia. Practica el egoísmo y la segregación más que la humildad y la empatía.
Su alimentación es más artificial que natural; fabrica y consume productos cuya elaboración y conservación requieren grandes cantidades de agua y energía, generando enormes volúmenes de desechos que afectan el medio ambiente del que depende. Aunque sus extremidades estaban diseñadas para caminar erguido largas distancias, actualmente depende de ruidosas máquinas motorizadas que contaminan y destruyen miles de especies, incluso humanas, para las cuales se deforestan y contaminan grandes extensiones de tierra con materiales no biodegradables.
El Homo sapiens ha perdido su instinto y olvidado la importancia de la naturaleza, que le provee todo lo necesario para sobrevivir. Es el único ser que genera basura, mata animales por diversión y ha provocado la extinción de innumerables especies. Pasará a la historia como el único ser vivo capaz de provocar su propia extinción, aun siendo consciente de ello.

