Aguas con el aviso

La Comisión Nacional del Agua lanzó un recordatorio con tono de “más vale ahora que nunca” para las y los productores agrícolas de Yucatán: es momento de actualizar y regularizar sus títulos de concesión de agua y aprovechar las facilidades administrativas que impulsa el Gobierno de México.

El llamado no es solo para cumplir con el papeleo, sino para poner orden en el uso del recurso hídrico y, de paso, abrir la llave a beneficios concretos. 

Entre ellos, destaca la posibilidad de acceder a programas federales estratégicos, como apoyos en energía eléctrica para uso agrícola, un alivio nada despreciable para quienes ven girar el medidor más rápido que el molino.

Para que nadie diga que no sabía o que le quedó lejos la oficina, se instalaron 19 módulos de atención en distintos municipios del estado, donde las y los productores pueden recibir asesoría directa y acompañamiento en el proceso.

La apuesta, según la dependencia, es por menos trámites en el limbo y más productores en regla, lo que se traduce en un campo más productivo y un uso más responsable del agua. ¿Será?

Calles de todos

El reciente operativo al oriente de Mérida, que dejó un saldo de 14 vehículos retirados, no debe leerse simplemente como una cifra estadística de la policía o el Ayuntamiento, sino como un síntoma de nuestra fracturada convivencia urbana. Al poner bajo la lupa a los talleres mecánicos y advertir que estas acciones serán semanales, la autoridad lanza un mensaje que trasciende el orden vial: la calle no es el depósito ni el cementerio de lo que alguna vez nos fue útil. 

Es momento de reflexionar sobre la "dignidad del objeto"; esos autos que un día nos transportaron y nos dieron libertad, hoy, convertidos en chatarra y focos de infección, nos roban el derecho al libre tránsito y a la salud pública.

Recuperar el espacio público requiere algo más que grúas y multas; exige una sacudida a la conciencia ciudadana sobre la responsabilidad que implica la propiedad. El orden en la capital yucateca no se construye solo con asfalto limpio, sino con la voluntad de cada meridano de hacerse cargo de sus propios restos, entendiendo que el derecho a la ciudad termina justo donde nuestro abandono comienza a afectar al vecino y creer que la vía pública es un patio privado sin consecuencias. ¿Será?

Capacidad de lujo

Como era de esperarse, llegó al congreso la iniciativa de reforma electoral bautizada como Plan B al congreso de Yucatán y no tuvo problemas para ser votada a favor.

Algo que ha pasado con otras iniciativas promovidas desde el seno del partido en el poder. Ganaron ese privilegio en las urnas. Lo único que llama la atención es la capacidad que tienen los legisladores locales para leer y analizar los documentos como en este caso y votarlos. Ojalá y apliquen esa misma velocidad para las cerca de 200 iniciativas locales que tienen en la congeladora. ¿Será?