Los pasillos del área de pescados y mariscos del emblemático Lucas de Gálvez exhalan un aire de tensa calma.
Entre el aroma a salitre y el choque del hielo picado, los locatarios ajustan sus básculas y afilan cuchillos; saben que están a pocas horas de enfrentar la mayor afluencia del año.
Ventas podrían duplicarse
Según las proyecciones de los comerciantes, se espera que las ventas registren un incremento de hasta el 100% a partir de este jueves y hasta el Viernes Santo, marcando el punto más alto de la temporada.
Para Josué Acosta Caamal, propietario de la pescadería Costa Azul y con 35 años de experiencia, la jornada actual representa apenas el “calentamiento” previo a los días más intensos.
“Mañana jueves y el viernes el mercado se llena, se abarrota de gente. Estamos alistándonos para que el cliente se vaya satisfecho con el precio y la calidad”, expresó.
Cambian hábitos de consumo
Sin embargo, el panorama no es completamente favorable. El comerciante reconoce que esta Cuaresma no ha tenido el mismo dinamismo que en años anteriores, debido a cambios en las tradiciones.
“Para mucha gente ya es un día cualquiera y consumen lo que sea, no necesariamente pescado. La vigilia ha disminuido”, lamentó.
Control de acceso y recomendaciones
Ante la alta afluencia prevista, autoridades municipales implementarán medidas para evitar aglomeraciones dentro del mercado.
Se habilitará una sola entrada en el área de mariscos del Lucas de Gálvez, además de recomendar a la ciudadanía acudir en horarios tempranos para evitar tanto las multitudes como las altas temperaturas.
Tradición que se mantiene viva
A pesar de los cambios en los hábitos de consumo, el mercado conserva su esencia como el “puerto terrestre” de Mérida, donde el trato cercano y el producto fresco continúan siendo el principal atractivo para los compradores.
En plena Semana Santa, el Lucas de Gálvez reafirma su papel como uno de los puntos clave de abastecimiento y tradición en la ciudad.



