AFP | El uso de ChatGPT para recrear personajes como "Coconut, el pequeño dragón" genera nuevas tensiones legales en la industria del libro.

La firma editorial Penguin Random House anunció este martes una acción legal contra la empresa tecnológica OpenAI. La organización alega que el sistema de inteligencia artificial ChatGPT vulneró las leyes de derechos de autor. Según el reporte, la herramienta imitó y reprodujo contenido de una serie de libros infantiles alemanes.

El equipo de Penguin Random House Verlagsgruppe emitió un comunicado oficial detallando que la plataforma generó ilustraciones de forma veloz. Estos materiales pertenecen a la reconocida saga "Coconut, el pequeño dragón", creada por el autor Ingo Siegner. La editorial afirma que los resultados digitales son "prácticamente indistinguibles del original".

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Además, los representantes legales sostienen que el chatbot incita activamente a la creación de copias ilegales de las obras. El documento de la querella menciona que "ChatGPT hace sugerencias de forma proactiva para crear un manuscrito listo para imprimir, incluyendo portadas y sinopsis que infringen los derechos de autor". Esta situación pone en riesgo la estabilidad del mercado editorial.

Acciones legales contra la inteligencia artificial en el tribunal de Múnich

La compañía de IA también brindó a los usuarios procesos específicos para la distribución de estos contenidos falsificados. En particular, la herramienta ofreció "instrucciones específicas para publicar en plataformas de autoedición" sobre el trabajo plagiado de Ingo Siegner. Por este motivo, el grupo editorial decidió elevar el conflicto a las instancias judiciales.

Penguin Random House interpuso la demanda el pasado viernes ante un tribunal de Múnich contra la filial europea de OpenAI. Esta oficina de representación de la firma tecnológica mantiene su base de operaciones en Irlanda. Asimismo, el consorcio editorial reveló que intentó solucionar la disputa mediante una carta formal antes de iniciar el juicio.

La editorial exigió previamente a la empresa de San Francisco que retirara los materiales protegidos de sus bases de datos. No obstante, los demandantes aseguran que no recibieron respuesta alguna por parte de los desarrolladores del sistema. En consecuencia, la vía legal se convirtió en la única alternativa para proteger la propiedad intelectual de sus autores.

La facilidad con la que el sistema replicó la estética de Siegner representa, para los editores, "es una prueba clara" de una infracción. El grupo argumenta que la compañía utilizó ilegalmente los libros del ilustrador para entrenar sus algoritmos de generación. Hasta el momento, los portavoces de la agencia AFP no han logrado obtener comentarios directos de OpenAI.

Postura de Bertelsmann y la regulación de la propiedad intelectual

Carina Mathern, quien se desempeña como editora de libros infantiles y juveniles en el grupo, fijó su posición institucional. La directiva manifestó lo siguiente: "Estamos fundamentalmente abiertos a las oportunidades que ofrece la IA, pero al mismo tiempo, la protección de la propiedad intelectual es nuestra máxima prioridad". Esta visión busca proteger el trabajo creativo humano.

Es importante señalar que el conglomerado mediático Bertelsmann, propietario de la editorial, mantiene vínculos previos con la tecnológica. Ambas entidades firmaron un convenio de colaboración durante enero de 2025 para trabajar en proyectos de innovación. Sin embargo, dicho acuerdo prohibía explícitamente el acceso a los archivos multimedia privados de la firma alemana.

Por otro lado, la Asociación Alemana de Editores y Libreros mostró su respaldo total a la demanda presentada en Alemania. La organización calificó este proceso legal como "un paso importante hacia la regulación, urgentemente necesaria, de la IA generativa". Esta acción se suma a la lista de litigios globales que enfrenta la empresa de inteligencia artificial.

Finalmente, los antecedentes jurídicos en territorio alemán no resultan favorables para los desarrolladores de ChatGPT. En noviembre pasado, un tribunal local dictaminó que la compañía infringió normas de propiedad al usar letras de canciones sin permiso. Aquel fallo judicial determinó que el entrenamiento de los modelos requiere licencias de uso obligatorias y vigentes.

Información: AFP