Por Renata Marrufo Montañez
El bullicio de la FILEY quedó atrás pero la charla con Mónica Rojas queda plasmada en la grabadora, donde la autora deja ver durante el encuentro, en la Sala de Autores de la Feria, una mezcla de determinación y ternura, la misma que se percibe en su literatura.
Radicada en Suiza desde hace tiempo, Mónica pisa por primera vez tierra yucateca —afortunadamente, dice entre risas, en un día de tregua del calor— para presentar dos universos literarios que, aunque parecen opuestos, nacen de la misma obsesión: la identidad y la resistencia.
Trayectoria de Mónica Rojas y su llegada a la FILEY
La charla inicia con un fenómeno editorial, “El niño que tocó las estrellas” (Hachette Junior) publicado originalmente en 2016 ha superado ya los 30,000 ejemplares. Es la historia de José Hernández, el astronauta mexicano que pasó de los campos de cultivo en California a la Estación Espacial Internacional.
-Mónica, bienvenida. Es tu primera vez en la FILEY, ¿Cómo te ha recibido Mérida?
-Me encanta la vibra yucateca. Estar aquí es un honor porque conozco la importancia de esta Feria. El hecho de vivir en Suiza y coordinar agendas hace que venir sea complicado, pero mi libro más reciente, “A la sombra de un árbol muerto”, fue el que finalmente decidió que era momento de pisar esta tierra.
-Presentas dos libros para públicos totalmente distintos. Empecemos por la tarde de hoy con la historia de José Hernández. ¿Cómo nace este proyecto?
-Surgió de una forma muy natural. En aquel entonces yo era madre de una niña de cinco o seis años y me preguntaba cómo contarle una historia que la interesara. Tuve la oportunidad de conectar con José; él es científico, astronauta... ¡pedirle que además fuera escritor ya era demasiado! (ríe). Así que comencé a narrar su vida. Es una historia que ha acompañado a un par de generaciones.
-Es un mensaje necesario en tiempos de inmediatez, ¿cierto?
-¡Exacto! Hoy parece que todo debe ser rápido. Acercar a los niños a una historia donde se les dice: “puedes lograr tus sueños, pero te va a costar trabajo”, es fundamental. José no es un ser con superpoderes; la magia está en los libros, en la educación y en los maestros que no te dicen que estás loco por querer ser astronauta. El éxito no es solo dinero, es hacer lo que amas todo el tiempo.
El éxito de la literatura infantil y el trasfondo social
Mónica se pone seria al abordar el trasfondo político de esta obra infantil. Recuerda que José fue rechazado más de diez veces por la NASA. “Si al tercer intento se hubiera rendido, no estaríamos aquí”, reflexiona. Para ella, la historia de José es una bandera de resistencia para los migrantes en Estados Unidos que hoy enfrentan la “pigmentocracia” y barreras del idioma.
Si la historia del astronauta es luz y perseverancia, “A la sombra de un árbol muerto” (Hachette Livre) es una incursión a las profundidades del trauma generacional y la herencia del dolor. Es una novela que Mónica define como “incómoda”, pero profundamente humana.
-¿Cómo se pasa de una historia tan motivadora a una novela tan oscura y dolorosa?
-Esta novela viene de mi propio cuerpo. Todos somos vestigios de los que ya no están. Mi abuela nació en los Altos de Jalisco y yo crecí amamantándome de sus historias, de su dolor, de su trauma y de esa normalización de la violencia, especialmente hacia la mujer. Es una historia que atraviesa la Revolución, la Cristiada y llega hasta Tlatelolco a través de tres voces femeninas.
-En el libro, la maternidad está atravesada por la pérdida y lo sobrenatural. ¿Cómo exploraste ese lado?
-Desde mi cuerpo de mujer y feminista. Quería plantear una crítica sin que fuera un panfleto. Nadie elige el cuerpo que habita ni el territorio donde nace, y con eso hacemos lo que podemos. Hay personajes transgresores, como Blas, un músico que se niega a empuñar un arma en la Revolución porque él nació para ser colibrí y no águila; o una revolucionaria que ama a las mujeres pero no puede decirlo. Me gusta incomodar porque las lecturas incómodas nos obligan a repensar nuestra condición.
Identidad y simbolismos en la obra de Mónica Rojas
-El título es muy sugerente. ¿De dónde viene ese “árbol muerto”?
-De la idea del Chichihuacuauhco, el árbol que, según la cultura mexica, amamanta a los bebés que murieron. En la novela hay muchos árboles: donde Magdalena entierra a sus fetos, la placenta que tiene forma de árbol... Incluso el libro físico es madera muerta, pero que da vida a través de las historias. Por cierto —añade con entusiasmo—, ¡se va a traducir al árabe! Me da mucha curiosidad cómo traducirán términos como “titipuchal” o “gorditas con nata”.
Hacia el final de la conversación, el tono vuelve a la esperanza, pero una esperanza crítica. Mónica defiende a los jóvenes actuales con vehemencia.
-Mencionas en tu libro el papel de los maestros. ¿Crees que hoy se está cumpliendo esa misión de proteger los sueños en las aulas?
-Es difícil generalizar, pero hace poco en una escuela rural de Tlaxcala vi a niños que caminan una hora para llegar a clase y maestros que los valoran. Eso es una pizca de esperanza. Yo siempre estoy del lado de los jóvenes. Los llaman “generación de cristal”, pero yo creo que son de cristal porque son más sensibles y críticos. Nombran lo que por mucho tiempo fue invisible o normalizado.
¿Qué sigue para Mónica Rojas? ¿Qué estás “curioseando” ahora?
-Estoy explorando la “generación bisagra”, esa a la que pertenezco: los que estamos entre lo analógico y lo digital. Siento que fuimos una generación muy adormilada, conformista, y quiero entender qué nos pasó en esa transición.
-Para terminar, ¿qué encontrará el lector cada vez que abra un libro tuyo?
-Encontrarán a una escritora comprometida que escribe desde un espacio auténtico, ya sea desde el dolor o la alegría, pero siempre buscando generar una reflexión pública.
Mónica se despide con la misma sonrisa con la que llegó. Se encamina a su presentación, lista para seguir tocando estrellas y desenterrando raíces, convencida de que, en México, los muertos nunca se van del todo; se quedan en los colibríes, en la música y, por supuesto, en las páginas de un buen libro.

