La magia de la arqueoastronomía maya quedó en suspenso esta madrugada en la zona arqueológica de Dzibilchaltún. Los turistas que acudieron con la esperanza de presenciar el descenso de Kin (el Sol) por la ventana del Templo de las Siete Muñecas se retiraron con las manos vacías y los bolsillos considerablemente más ligeros, víctimas de un cielo encapotado y de una tarifa federal especial.
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Pese a que el sitio abrió sus puertas a las 4:30 de la mañana para permitir el avistamiento del fenómeno, las condiciones climáticas impidieron que el astro rey cruzara el eje del templo a las 6:00 horas, dejando a los visitantes en la penumbra de una mañana gris.
El impacto de las condiciones climáticas y las tarifas del Inah
Más allá del clima, el tema de conversación entre los asistentes fue el incremento en el costo de acceso. Para ingresar en este "horario especial", el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) aplicó un cobro de 730 pesos por persona, exigiendo el pago estrictamente en efectivo.
Este monto representa un contraste frente a los 105 pesos que la dependencia federal cobra en su horario habitual (de 08:00 a 17:00 horas). En términos reales, quienes buscaron "cargarse de energía" bajo el cobijo de la ley de derechos (Artículo 288), terminaron pagando una tarifa siete veces superior a la ordinaria, sin garantía de éxito debido a la naturaleza.



Pronóstico para el avistamiento del fenómeno astronómico en Yucatán
A pesar del sabor agridulce de este viernes, el optimismo no decae del todo. Los pronósticos sugieren que para mañana sábado el cielo podría despejarse, brindando una segunda oportunidad a quienes deseen presenciar este espectáculo de precisión matemática heredado por los mayas.
Eso sí, la recomendación para los interesados es clara: llevar suficiente efectivo y cruzar los dedos para que, esta vez, el clima haga valer la inversión de la entrada.

