Es necesario reforzar las políticas públicas para la construcción de infraestructura eléctrica en el país, a fin de abatir el rezago que existe en comparación con los socios comerciales de México, de cara a las renegociaciones en el T-MEC, pero también para poner a la nación mexicana en el mapa electromecánico, así lo declaró el presidente de la Unión Nacional de Constructores Electromecánicos (UNCE), Mario Bermúdez Velázquez.
Entrevistado en la quinta edición de la Expo Eléctrica Peninsular 2026, que se lleva a cabo en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI, el dirigente señaló que la energía eléctrica se ha convertido en un insumo estratégico para el desarrollo tecnológico e industrial, particularmente ante el fenómeno de relocalización de cadenas productivas. “La electricidad es el combustible indispensable de toda tecnología de vanguardia”, afirmó.
En el ámbito regional, Bermúdez Velázquez reconoció que Yucatán, al igual que otras entidades del país, enfrenta rezagos en materia de generación eléctrica. No obstante, proyectó una mejora gradual con la entrada en operación total de dos plantas de ciclo combinado en la entidad y la ampliación del suministro de gas natural mediante la expansión del ducto Mayakan.
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Fortalecimiento de la suficiencia energética en la península
Estos proyectos buscan fortalecer la suficiencia energética en la península, una región que históricamente ha dependido de combustibles más costosos y con mayores limitaciones logísticas. De acuerdo con datos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la incorporación de centrales de ciclo combinado permite aumentar la eficiencia en generación y reducir costos frente a tecnologías convencionales.
A principios de la actual administración estatal se creó la Agencia de Energía de Yucatán, para dirigir la política estatal en materia de energía, coordinar el actuar de las dependencias y entidades del estado y fomentar la participación de los municipios para este fin.
En el Plan Estatal de Desarrollo del Gobierno se ha planteado que, para reducir el déficit de generación de la Península, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) desarrolla en Yucatán dos nuevas centrales de ciclo combinado, una en Mérida y otra en Valladolid, las cuales tendrán una capacidad instalada de 572 MW y 1,155 MW, respectivamente.
Infraestructura de gas natural y proyectos eólicos en Yucatán
Cabe destacar que el óptimo funcionamiento de estas dos nuevas centrales de ciclo combinado estará condicionado al adecuado suministro de gas natural hacia la Península de Yucatán, que representa uno de los retos energéticos más importantes de la región. El estado cuenta con 226.7 km de gasoductos de la empresa Mayakan, que van desde los límites estatales con Campeche en el municipio de Maxcanú, atravesando la Zona Metropolitana de Mérida hasta llegar al municipio de Valladolid.
Asimismo, se proyecta la construcción de 118.1 km de gasoductos, de los cuales el 78% del proyecto corresponde al tramo de Valladolid-Quintana Roo; mientras que el 22% restante se ubica en la Zona Metropolitana de Mérida. En cuanto a energías renovables, Yucatán cuenta con tres parques eólicos y dos fotovoltaicos, todos pertenecientes al sector privado.
Juntos, estos cinco parques representan una capacidad instalada de 298 MW y una inversión de 533 millones de dólares, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt). Actualmente, se desarrollan en Yucatán dos parques eólicos más, Tizimín II y Dzilam Bravo II, que según estimaciones, representarán una capacidad instalada de 195 MW y una inversión superior a los 260 millones de dólares. Ambos parques deberán iniciar operaciones en 2026.
Inversión necesaria para cubrir la demanda eléctrica nacional
A nivel país, el presidente de la UNCE sostuvo que México requiere inversiones equivalentes a siete puntos del Producto Interno Bruto (PIB) para cubrir la demanda proyectada de electricidad hacia 2030. Aunque no detalló el estudio técnico que respalda esta estimación, especialistas del sector energético han advertido en distintos foros sobre la necesidad de ampliar capacidad instalada, modernizar redes de transmisión y acelerar proyectos de generación.

Información pública de la Secretaría de Energía (Sener) reconoce que el crecimiento de la demanda eléctrica estará vinculado al dinamismo industrial y al nearshoring, lo que implicará mayores requerimientos de inversión tanto pública como privada. “Vamos atrasados. Hace dos años ya se hablaba de esta necesidad y esperamos que las políticas cambien para subsanar esa demanda”, señaló Bermúdez.
El dirigente empresarial indicó que la administración encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha puesto en marcha un plan energético que calificó como fuerte para este año. Desde la perspectiva de la UNCE, existe voluntad política para detonar inversiones que permitan la llegada de industrias tecnológicas y proveedoras de energía.
Factores de incertidumbre y entorno internacional energético
Hasta ahora, el gobierno federal ha planteado el fortalecimiento de la infraestructura eléctrica como parte de su estrategia de desarrollo industrial, aunque los alcances presupuestales y los esquemas de participación privada continúan siendo materia de análisis entre especialistas. El entorno internacional también representa un factor de incertidumbre.
Bermúdez advirtió que las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y países de Medio Oriente podrían impactar los precios internacionales de los combustibles, insumos que aún tienen un peso relevante en la matriz energética nacional. Un eventual encarecimiento del gas natural o derivados petroleros presionaría los costos de generación eléctrica y podría complicar los objetivos de transición energética.
El debate sobre la suficiencia eléctrica y la competitividad industrial se perfila como un eje central en la revisión del T-MEC y en la estrategia de desarrollo hacia 2030. Mientras el sector privado insiste en acelerar inversiones, el reto para el Estado será equilibrar seguridad energética, sostenibilidad y certidumbre regulatoria en un entorno global volátil.

