Edwin Farfán | La escritora María Elena González comparte su experiencia en el desarrollo de la literatura femenina en Yucatán.

Hay jardines que no se siembran en la tierra, sino en el silencio. Jardines que empiezan como una intuición y terminan por ocuparlo todo. Así ha sido la escritura para María Elena González: una forma de arraigo en Yucatán, una manera de abrir surcos donde antes parecía no haber espacio.

En entrevista con 24 HORAS Yucatán en el marco del 8M, recuerda que cuando llegó al estado, proveniente de la Ciudad de México, los foros para mujeres escritoras eran escasos. No inexistentes, pero sí dispersos, casi subterráneos y la escritura femenina no estaba ausente: "estaba aislada", dijo.

La trayectoria de María Elena González en las letras yucatecas

Entonces comenzó el proceso lento y paciente de quien cultiva. Talleres, diplomados, escuelas de escritura dentro y fuera del territorio peninsular. Horas de lectura. Conversaciones que, sin saberlo, estaban sembrando algo más que amistad.

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Cuando llegué aquí había pocos espacios para la mujer en la escritura; sin embargo, al unirme a talleres fui conociendo a otras escritoras que ahora son incluso mis amigas”, dice.

De esas conversaciones con amigas surgió una pregunta que terminó por germinar. Junto con Georgina Rosado y Mar Gómez, González comenzó a preguntarse por qué la presencia de mujeres narradoras yucatecas apenas comenzaba a hacerse visible. ¿Era falta de producción? ¿De difusión? ¿De acompañamiento? La pregunta fue menos retórica que práctica: ¿y si lo hacían ellas?

El surgimiento de Jach Yucatecas Colectivo y sus objetivos

Así nació Jach Yucatecas Colectivo, un espacio que hoy reúne a 51 escritoras y que busca algo más que publicar libros: acompañarse. Crecer juntas. Fortalecer una red donde la competencia no sea la única lógica posible.

“Al final del día, creo que la colectividad es uno de los espacios donde nos fortalecemos, donde todo esto empieza a cobrar más vida”, afirma.

Mientras el colectivo echaba raíces, su escritura también tomaba forma. Su más reciente antología de cuentos, “El jardín que se apropia de mí”, lleva en el título una declaración involuntaria: a veces no somos nosotros quienes cultivamos el jardín, sino el jardín quien termina por habitarnos.

Para María Elena González, escribir no es un gesto ornamental ni una aspiración pública, sino una condición del alma.

“Todos tenemos un alma que pasa por tiempos tristes, tiempos felices; escribirlo es una catarsis y cualquiera lo puede hacer”.

Edwin Farfán | El libro titulado “El jardín que se apropia de mí” será parte de las novedades editoriales en la FILEY.

Pero si cualquiera puede escribir, no cualquiera encuentra dónde hacerlo visible. El camino ha sido arduo, la formación constante, la búsqueda de espacios, los diplomados fuera del estado, la insistencia.

Participación editorial en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán

En Yucatán, considera, los foros para mujeres aún no son suficientes. Por eso el trabajo ha sido doble: escribir y abrir puertas.

El 19 de marzo su libro será presentado en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, ese gran escaparate literario que cada año convierte a Mérida en territorio de lectores. Estará también el colectivo, ocupando un salón, haciendo visible lo que durante años se gestó en conversaciones pequeñas.

Sin embargo, más que la fecha en el calendario o el nombre impreso en la portada, lo que parece sostener esta historia es otra cosa: la persistencia. Para ella la idea de publicar es importante, pero construir comunidad puede ser un logro igual de profundo.