Cuartoscuro | Visitantes se congregan en la zona arqueológica de Chichén Itzá para presenciar el fenómeno arqueoastronómico.

El equinoccio de primavera representa uno de los periodos de mayor actividad en las zonas arqueológicas de Yucatán. De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Chichén Itzá registró un total de 32 mil 872 visitantes durante el evento en 2025. En el próximo fenómeno astronómico, que caerá en fin de semana, tanto guías de turistas como el Patronato de Cultur esperan superar las cifras del año anterior.

El Instituto reveló que la afluencia de 2025 posicionó al sitio como uno de los lugares preferidos en Yucatán para presenciar el fenómeno de luz y sombra. Este se puede observar del 20 al 23 de marzo, evento que es particularmente esperado por los guías certificados. Ellos cada marzo acompañan a visitantes interesados en presenciar el descenso de la “serpiente emplumada”.

El director general del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Estado de Yucatán (Cultur), David Escalante Lombard, indicó que el día 20 caerá en viernes y el 21 en sábado. Por lo tanto, se tendrá prácticamente todo un fin de semana para disfrutar del fenómeno. Por ende, las autoridades esperan superar las cifras del año anterior.

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Expectativas de afluencia para el equinoccio en Yucatán

Señalo que el Patronato Cultur ya arrancó con los preparativos para el equinoccio de primavera, uno de los eventos arqueoastronómicos más esperados del año. “Ya empezamos con reuniones de trabajo, de ahí vienen las demás juntas para ir preparando todas las medidas que tenemos que tener de organización, seguridad y logística para que esto ocurra de la mejor manera y los visitantes tengan la mejor experiencia”, remarcó.

Francisco González Hernández, presidente de la cooperativa de Guías de Turistas de Yucatán, señaló que las expectativas para este año son altas. Especialmente en Chichén Itzá, donde tradicionalmente se concentra la mayor afluencia alrededor del 21 de marzo.

Los equinoccios, más que nada el de Chichén, son muy visitados. El fenómeno se da el 20, 21 y 22, pero la mayoría de las personas llega el 21 porque así es como se conoce”, explicó.

Preparativos y logística en las zonas arqueológicas

De acuerdo con estimaciones del propio gremio, en esa fecha el sitio puede recibir entre 15 mil y 20 mil personas diariamente. Sin embargo, las cifras oficiales de afluencia suelen ser confirmadas posteriormente por autoridades culturales federales.

Chichén Itzá se prepara para recibir a miles de visitantes por el equinoccio
Cultur | El Templo de Kukulcán recibe a miles de personas durante los días del equinoccio de primavera en Yucatán.

El principal atractivo es el juego de luces y sombras que se proyecta sobre la escalinata norte del Templo de Kukulcán —conocido como El Castillo—. Este efecto genera la ilusión del descenso de una serpiente. El fenómeno puede apreciarse durante varios días alrededor del equinoccio astronómico y depende de las condiciones de luz y clima.

Especialistas en arqueoastronomía han señalado que, si bien el diseño arquitectónico refleja avanzados conocimientos matemáticos y astronómicos de la civilización maya, existe un debate académico. Se discute si la estructura fue concebida específicamente como marcador exacto del equinoccio o si el efecto es resultado de un diseño simbólico más amplio.

Fenómenos arqueoastronómicos en el Templo de Kukulcán

Además de Chichén Itzá, otros sitios registran incrementos de visitantes. En Dzibilchaltún, por ejemplo, algunas personas acuden desde la madrugada para observar el alineamiento del sol a través del Templo de las Siete Muñecas durante el amanecer. Posteriormente, algunos grupos se trasladan a Chichén para presenciar el fenómeno vespertino.

También se reporta movimiento hacia zonas como Uxmal y Ek Balam, lo que amplía el radio de operación para los guías certificados.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en estas fechas se implementan operativos especiales de control de acceso y vigilancia. El objetivo es proteger las estructuras arqueológicas y garantizar la seguridad de los visitantes. Desde hace varios años, el ascenso al Castillo en Chichén Itzá permanece restringido como medida de conservación.

Otros sitios de interés y medidas de protección

Para el sector turístico, el equinoccio también marca el cierre de la temporada alta.

“Después de eso empiezan los calores muy elevados y comienza la temporada baja. Abril y mayo son los meses en que el termómetro alcanza las temperaturas más altas y cuando menos visitantes tenemos”, comentó González Hernández.

En Yucatán existen alrededor de 600 guías de turistas certificados, según cifras consultadas por la cooperativa. Aunque no todos operan en los mismos sitios, el dirigente estimó que durante estas fechas la mayoría logra colocarse. Esto sucede ya sea a través de agencias que ofrecen paquetes integrales o de manera independiente.

Nosotros que somos freelance vamos a merced del mejor postor. Ahorita la estrategia es preguntar a las agencias con las que trabajamos si nos van a ocupar ese día, porque la demanda crece considerablemente, indicó.

Situación de los guías de turistas y temporada alta

Más allá del atractivo histórico y arquitectónico, el equinoccio ha incorporado en años recientes un componente simbólico y espiritual para ciertos visitantes. Estos acuden vestidos de blanco o participan en rituales con la intención de “cargarse de energía” y marcar el inicio de un nuevo ciclo.

Si bien estas prácticas no forman parte de la tradición prehispánica documentada en el sitio, forman parte del fenómeno contemporáneo que rodea al equinoccio. Por consiguiente, contribuyen al flujo turístico actual.

Para muchos asistentes, explicó González Hernández, la experiencia combina interés cultural, curiosidad histórica y búsqueda personal. “Es asombroso ver cómo el conocimiento astronómico y arquitectónico de los mayas sigue funcionando. Estar presente en un fenómeno que tiene siglos de antigüedad es lo que busca la gente”, señaló.

Así, el equinoccio no solo representa un evento astronómico, sino también un momento clave para la economía turística del estado. Es un ejemplo de cómo el patrimonio arqueológico continúa generando interpretaciones y significados en el presente.