En las faldas de un volcán activo al norte de Japón, diversos atletas libran una batalla singular sobre un campo blanco. Entre gritos de estrategia y movimientos ágiles, las bolas de nieve cruzan el aire en una partida de yukigassen. Esta actividad, que muchos consideran un juego, busca seriamente su lugar como deporte olímpico oficial.
La localidad de Sobetsu, ubicada en la isla de Hokkaido, celebra el campeonato anual durante este fin de semana. En esta región septentrional, el juego ostenta el estatus de deporte formal desde hace 37 años. Los participantes practican una versión invernal del balón prisionero donde la táctica supera a la fuerza bruta.
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Los integrantes de la Federación Japonesa de Yukigassen definen la disciplina como un auténtico reto cerebral para los competidores. Los dos equipos intentan impactar a sus rivales mientras se resguardan en zonas de refugio estratégicas. Cada bando utiliza proyectiles esféricos que máquinas y moldes especiales crean con precisión en este 2026.
Origen y evolución del yukigassen en la isla de Hokkaido
El objetivo principal consiste en eliminar a los siete jugadores del equipo contrario o capturar su bandera reglamentaria. Toshihiro Takahashi, un funcionario de 48 años, relata que el impacto físico duele, pero el orgullo herido pesa más. El sudor en su frente evidencia la intensidad física que demanda este deporte de invierno.
La idea de formalizar el yukigassen nació durante una crisis económica en Sobetsu tras la erupción del monte Usu en 1977. El flujo de turistas hacia las aguas termales terminó abruptamente, obligando a los habitantes a buscar alternativas creativas. El ver a visitantes divirtiéndose con nieve inspiró la creación de este motor económico local.

Yuji Ano, presidente del comité organizador del torneo, describe la actividad como un instinto primitivo del ser humano. El directivo asegura que nuestros antepasados probablemente lanzaban bolas de nieve mucho antes de inventar el esquí o el patinaje. Por ello, lo considera el deporte de invierno más antiguo de la humanidad.
Expansión internacional y la meta de los juegos olímpicos
El primer torneo internacional ocurrió en 1989, estableciendo reglas estrictas y el uso de cascos de seguridad específicos. Desde Japón, la práctica se extendió a Australia tres años después y llegó a Finlandia en 1995. Actualmente, la federación internacional reporta que el yukigassen se practica formalmente en 13 países distintos.
Los promotores nipones aprovechan la clausura de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina este domingo para impulsar su candidatura olímpica. Este año, más de mil jugadores y 118 equipos se reunieron en el torneo de Sobetsu. Sin embargo, la ausencia de formaciones extranjeras preocupa a veteranos como Atasu, de 55 años.

El descenso de la población en Japón representa un obstáculo crítico para captar nuevos talentos en la disciplina. Para seducir al Comité Olímpico Internacional (COI), los organizadores introdujeron el uso de bolas artificiales. Esta innovación permite que los atletas practiquen el deporte en gimnasios o playas durante todas las estaciones.
Desafíos técnicos y arbitraje para alcanzar el sueño olímpico
Yuji Ano reconoce que el sistema de arbitraje actual presenta una alta complejidad para los estándares olímpicos modernos. Un total de ocho árbitros supervisan cada encuentro, donde vuelan hasta 180 bolas de nieve en tres minutos. Lograr una precisión absoluta en el jueceo resulta sumamente difícil bajo el formato de competencia vigente.
Mientras la organización no encuentre nuevos jueces capacitados, el camino hacia las olimpiadas mantendrá su dificultad. El comité organizador trabaja para simplificar las normas sin perder la esencia táctica de la batalla. La meta final consiste en incluir al yukigassen en el programa oficial de futuros juegos invernales mundiales.
Los entusiastas en Hokkaido mantienen la esperanza de que la visibilidad global atraiga a patrocinadores y nuevos atletas. La mezcla de tradición, adrenalina y estrategia cerebral convierte a este deporte en un espectáculo único. El invierno en el norte de Japón sigue siendo el epicentro de esta evolución competitiva constante.
Información: AFP

