El primer gran acierto de Claudia Sheinbaum llegó 509 días después de que le fuera calzada en el pecho la banda tricolor que la distingue como la Presidenta de todos los mexicanos: el domingo, durante un quirúrgico operativo militar realizado en el municipio de Tapalpa, Jalisco, fue abatido por nuestras heroicas fuerzas armadas el narcotraficante michoacano Nemesio Rubén Oceguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado el delincuente más buscado por todo el planeta y por el que las autoridades estadounidenses ofrecían hasta 15 millones de dólares por información que llevara a su captura y encarcelamiento.
El Mencho era el capo más sanguinario y violento de la actualidad, el poderío de su grupo delictivo le permitió expandirse por todo el planeta. Por ello, el operativo coordinado y desplegado por el Gabinete de Seguridad, encabezado por Omar Hamid García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, merece todo el crédito y todo el reconocimiento, porque hacía muchísimos años que estábamos esperando desde la parte institucional una demostración y un despliegue mediante el cual se enviará un clarísimo mensaje al crimen organizado de que ellos no son los dueños de México.
Y sí, definitivamente deja un muy buen sabor de boca saber que en Palacio Nacional tenemos a una Presidenta con agallas. Con un enérgico manotazo en el escritorio, Sheinbaum Pardo le hizo saber a su antecesor que con los enemigos del pueblo no se va a desperdiciar energía en abrazos que no sirven para nada. Se acabó la estrategia de “abrazos no balazos” que durante los seis años dejó cero resultados y que enlutó a miles de hogares mexicanos.
Al mismo tiempo, vale la pena recalcar y reflexionar que la acción de la justicia lleva implícitos costos muy altos que hay que pagar. Durante el operativo del fin de semana que se realizó en la zona boscosa de Tapalpa, perdieron la vida 25 integrantes de la Guardia Nacional (GN) a quienes debemos recordar siempre como lo que son: héroes que cayeron durante el cumplimiento de su deber y que por ningún instante dudaron o titubearon sobre su rol en esta misión.
Ahora bien, la decisión tomada por la presidenta Sheinbaum desatará críticas de todo tipo, incluso habrá quien se atreva a decir que con la caída de El Mencho el camino hacia la pacificación de México se va a complicar aún más. Y puede que así sea. Pero lo que es un hecho incontrovertible es que en este tema diez de cada diez mexicanos va a apoyar a la jefa del Ejecutivo por la decisión que tomó el domingo pasado. Vicente Fox no hizo nada, Felipe Calderón menos, Enrique Peña se desentendió y de López Obrador mejor ni hablemos. Todos ellos permitieron que los narcotraficantes hicieran de las suyas y se apoderaran del país. Si a mí me lo preguntan, prefiero un millón de veces tener a una Presidenta proactiva y decidida a dar la pelea que una Presidenta que sólo se va a quedar mirando cómo los criminales terminan de destruir al país.
Y para aquellos que les gusta buscarle tres pies al gato déjenme decirles algo: si fue un operativo conjunto entre fuerzas de México y fuerzas de Estados Unidos es totalmente irrelevante. En estos casos hay que priorizar el objetivo. Cueste lo que cueste.

