Especial | Integrantes de la comunidad therian utilizan máscaras y accesorios para expresar su identidad espiritual en espacios públicos.

Como miembros de una nueva tribu urbana o “manada”, los therians conquistan las redes sociales y ahora también las calles de distintos países al salir en “cuatro patas”, con máscaras de animales y adoptando conductas de animales como lobos, perros o gatos.

El fenómeno ha detonado el debate entre quienes apoyan el derecho de las personas que se identifican espiritualmente con animales –aunque son conscientes de su biología humana–, con aquellos que incluso los califican como “locos”.

Para especialistas en sociología, los therians son un reflejo de la sociedad en la que vivimos, en la que hay más garantías para los animales y una mayor empatía al convivir con ellos, pero psicólogos alertan que también existen algunas señales de alerta que pueden indicar un problema de salud mental.

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¿Es una locura?

El psicólogo Benjamín Meza, fundador de ANTAL Centro de Atención al Suicida, apuntó que este fenómeno entre adolescentes (e incluso adultos) debe analizarse desde dos perspectivas: una clínica, relacionada con casos psiquiátricos, y otra no clínica, vinculada al juego, la moda, las tribus urbanas y los disfraces momentáneos.

Explicó que la forma clínica corresponde a cuadros psiquiátricos en los que la persona presenta pérdida de contacto con la realidad y requiere tratamiento especializado.

“La (forma) clínica es aquella que implica una persuasión delirante de transformación real en donde existe una pérdida de la realidad y esto requiere tratamiento psiquiátrico. La Theriantropía no clínica es aquella en la que se identifican de manera simbólica con algún animal sin ser patológico y sin alteración de la realidad, siendo sólo una forma de expresión, moda o deseo de pertenecer a un grupo social o por gusto de algún animal en específico”.

Destacó que las señales de alerta en los casos clínicos son lenguaje desorganizado, pensamiento incoherente, paranoia intensa, cambios bruscos en el comportamiento acompañados de desconexión de la realidad y, finalmente, una convicción firme y delirante de que físicamente la persona se está transformando en un animal.

“(Este fenómeno) no debe abordarse desde la burla ni la patologización automática, sino desde una evaluación clínica individual. Si no hay alteración de la realidad, no requiere tratamiento”, enfatizó, pero en caso contrario es necesaria una evaluación psiquiátrica y psicológica.

Precisó que la situación requiere atención clínica cuando la persona pierde contacto con la realidad, abandona sus actividades cotidianas, escolares o laborales, se aísla completamente o presenta conductas de autolesión.

Reflejo social

Para el sociólogo y profesor de la UNAM, Felipe Gaytán, este fenómeno más que una moda es una forma de ser y el reflejo de la sociedad.

“El mundo que conocíamos ya no existe (…). Ahora ya no vemos estas tribus urbanas a las que nos acostumbramos por mucho tiempo de góticos, rockeros, punks y demás. Ahora, predominan personas que gustan del k-pop, otakus y hasta jóvenes que se juntan a leer el evangelio”, relató, en entrevista con este medio.

Asimismo apunta que hay muchas maneras de pensar en dónde se origina esto y que “vivimos en una época en donde los animales han ganado derechos, en la que la gente conecta con la naturaleza y se manifiesta contra los ecocidios”.

Según el experto, este movimiento forma parte de una cuestión denominada (ideología) woke, “es pertinente recordar que en ese país (Argentina) Javier Milei ha apostado por erradicarla a toda costa y que esto puede formar parte de ello”, finalizó Gaytán.

Un análisis serio

Una investigación publicada en Neuroscience & Biobehavioral Reviews por los psiquiatras Jan Dirk Blom (Países Bajos) y Brian A. Sharpless (Estados Unidos) analizó 77 casos de
theriantropía clínica; en 41% se asocian a trastornos psicóticos; 24%, a depresión psicótica; 18%, a trastorno bipolar, y 12%, al síndrome de Cotard (creencia delirante extrema denegación).

Además, 16% incurrió en violencia física dirigida hacia otros; en 58% de los casos, el tratamiento produjo remisión completa de los síntomas y en 33% se logró de forma parcial.

Desde diciembre, con el auge del tema en México han surgido diversos grupos en redes sociales que buscan reunir a quienes se identifican en este grupo, siendo uno de los más
grandes el de Therians de México, con alrededor de 600 cuentas registradas al corte de este jueves, aunque presenta poca actividad.

Sin embargo, en el grupo Therian/Otherkin Community, personas de todo el mundo intercambian experiencias, ideas e instrucciones para la creación de máscaras, fotografías e incluso videos desplazándose como animales.

Moda animal

El Barrio Chino de la Ciudad de México aprovechó la tendencia therian en redes y ya vende máscaras y accesorios relacionados con animales como leones, lobos o gatos.Además, en plataformas en línea como Etsy y MercadoLibre también se ofrecen estos productos con la etiqueta therian, con precios que dependen del animal y el material utilizado.

Por ejemplo, las máscaras de gato van desde los 300 pesos; las de lobo, desde 400; y las de león, desde 500. También es posible encontrar colas y guantes desde los 100 pesos.

Por Alex Salas Roa

Disidentes

Para Anahí, también socióloga y quien ha tenido un acercamiento con las comunidades de therians, representan una “personalidad disidente que empieza desde juntarse en foros de internet por un sentimiento de extranjería, por no encajar en lo que se supone que es lo humano en un mundo lleno de violencia, de odio y hasta de atrocidades como los archivos Epstein”.

“Toda identidad es un performance, y si alguien decide performar pintándose el cabello de rubio, o poniéndose una perforación, o haciéndose un tatuaje, o poniéndose una máscara de perro, es igual de válido, y no significa que sea un peligro, solo significa que se sale un poco de la norma. No hay performance más válidas que otras en tanto no le estemos dañando a otras personas”.

Por Alan Hernández