El cáncer es una enfermedad que inicia cuando algunas células crecen de manera descontrolada y se extienden a tejidos cercanos. En niñas, niños y adolescentes puede aparecer de forma repentina, muchas veces sin síntomas tempranos.
El cáncer infantil más común es la leucemia, seguido de tumores cerebrales, linfomas y sarcomas. A diferencia del cáncer en adultos, en la infancia suele no estar relacionado con factores ambientales prolongados.

Una enfermedad con alta tasa de curación
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 400 mil niñas, niños y adolescentes padecen cáncer en el mundo y cada año se detectan cerca de 280 mil nuevos casos.
En México, el cáncer es la segunda causa de muerte en menores de edad. Sin embargo, cuando se detecta a tiempo y se brinda tratamiento adecuado, puede ser curable en más del 80 por ciento de los casos.
Síntomas de alerta para una detección oportuna
Entre los principales signos de alarma se encuentran:
- Pérdida de peso inexplicable
- Fiebre persistente
- Palidez, fatiga o cansancio extremo
- Moretones o sangrado frecuente
- Dolor de huesos y articulaciones
- Crecimiento irregular en abdomen
- Reflejo blanco en la pupila
- Dolor de cabeza persistente
La detección temprana incrementa significativamente las probabilidades de recuperación y mejora la calidad de vida.
Tratamiento y atención integral
El tratamiento dependerá del tipo y etapa del cáncer, e incluye quimioterapia, radioterapia o cirugía. Es fundamental que el menor reciba atención multidisciplinaria que contemple su desarrollo físico, emocional y cognitivo.
El 15 de febrero fue establecido en 2002 por la Organización Internacional de Cáncer Infantil con el objetivo de sensibilizar y promover la detección oportuna.

