AFP | La defensa de YouTube argumenta en un tribunal de Los Ángeles que su plataforma de videos no funciona como una red social adictiva.

La defensa de YouTube sostuvo este martes 10 de febrero que la plataforma de Google no clasifica técnicamente como una red social ni genera una adicción intencional. Este argumento surgió durante la segunda jornada de un juicio histórico en Los Ángeles, California. El proceso legal busca determinar si las empresas tecnológicas diseñaron algoritmos para atrapar deliberadamente a los menores de edad.

Los abogados de Meta, Instagram y Facebook también enfrentan acusaciones similares en este tribunal estatal. El jurado debe evaluar si los gigantes digitales crearon productos nocivos que afectan la salud mental de los jóvenes. Por consiguiente, los representantes legales intentan marcar una línea divisoria entre el consumo de video y el desplazamiento infinito de otras aplicaciones.

Durante su intervención inicial, el abogado Luis Li rechazó tajantemente las premisas de los demandantes ante los 12 integrantes del jurado. El litigante afirmó con seguridad que: “No es adicción a las redes sociales cuando no son redes sociales y no es adicción”. De esta manera, la defensa busca invalidar el fundamento principal de la demanda civil que presentó una joven de 20 años.

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El caso de Kaley gm y la defensa de google

El litigio se centra en la historia de una mujer identificada como Kaley GM, quien alega daños psicológicos graves por el uso de estas plataformas. La evidencia indica que la joven inició su consumo de contenidos en YouTube a los seis años de edad. Posteriormente, se integró a Instagram a los 11 años, para finalmente usar Snapchat y TikTok durante su adolescencia.

Sin embargo, Luis Li citó diversos testimonios médicos y familiares para desacreditar la existencia de una dependencia clínica hacia el sitio de videos. El abogado enfatizó que la propia demandante negó ese vínculo obsesivo en declaraciones previas. De hecho, Li manifestó que la demandante no es adicta a YouTube. Puedes escuchar sus propias palabras: ella lo dijo, su médico lo dijo, su padre lo dijo”.

Adicionalmente, la defensa comparó el servicio de YouTube con medios tradicionales como la televisión por cable o el sitio Netflix. Li argumentó que el público utiliza la herramienta en computadoras y televisores para aprender pasatiempos o buscar contenido educativo. Por lo tanto, el abogado sostiene que la calidad del material es lo que motiva el regreso constante de los suscriptores.

Testimonios médicos sobre la dopamina y los jóvenes

En contraste, la primera testigo de los demandantes presentó una visión científica mucho más crítica sobre el funcionamiento de las plataformas. Anna Lembke, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, testificó que las redes sociales actúan biológicamente como una droga. La experta explicó que el cerebro humano no desarrolla su capacidad de autocontrol total antes de los 25 años.

La autora del libro Dopamine Nation advirtió que los adolescentes toman riesgos innecesarios porque no comprenden el impacto de sus decisiones digitales. Lembke afirmó ante el jurado: “Es por eso que los adolescentes a menudo toman riesgos que no deberían y no aprecian las consecuencias futuras”. Según su análisis profesional, YouTube funcionó en este caso específico como una “droga de entrada”.

Por otro lado, los abogados de la parte acusadora señalan que YouTube y Meta buscan captar usuarios a edades tempranas para maximizar sus ganancias financieras. Los litigantes sugieren que las empresas ignoraron los riesgos de salud para priorizar la viralidad en internet. No obstante, los ejecutivos de Google rechazan estas afirmaciones mediante correos electrónicos internos que destacan el valor educativo.

Precedentes legales similares a la industria tabacalera

El sistema judicial trata este caso como un procedimiento piloto que podría detonar miles de demandas en todo el territorio de los Estados Unidos. Actualmente, las compañías tecnológicas enfrentan cientos de recursos legales por trastornos alimentarios, depresión y hospitalizaciones psiquiátricas de menores. Los resultados de este juicio marcarán la pauta para el futuro de la responsabilidad corporativa digital.

Resulta importante notar que los demandantes aplican estrategias jurídicas que funcionaron contra la industria tabacalera en las décadas de 1990 y 2000. Aquellos litigios demostraron que las empresas vendían productos nocivos con pleno conocimiento de sus efectos. De igual forma, los abogados actuales buscan probar que los gigantes de la tecnología actuaron con la misma negligencia deliberada.

Finalmente, el juicio continuará evaluando el impacto de las redes sociales en la vida de Kaley GM y otros jóvenes afectados. El jurado compuesto por seis hombres y seis mujeres analizará si las plataformas digitales deben pagar indemnizaciones por los daños mentales causados. La valoración de empresas como Meta y Google añade un peso económico significativo a cualquier posible veredicto futuro.

Información: AFP