Foto: cuartoscuro.com

La celebración del Día de la Candelaria generará una derrama económica aproximada de 1,800 millones de pesos en todo el país, impulsada por el consumo tradicional del 2 de febrero. La estimación fue presentada por la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), que destacó el impacto directo en el comercio de cercanía.

De acuerdo con el organismo empresarial, esta fecha activa cadenas de valor vinculadas a la venta de alimentos y productos tradicionales. Además, el aumento en la demanda fortalece negocios familiares y puntos de venta comunitarios en distintas regiones. Por ello, se prevé un efecto positivo en la economía real durante esta jornada.

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La Concanaco anticipó un incremento del 20% en ventas respecto a 2025, cuando la derrama se ubicó cerca de 1,500 millones de pesos. Este crecimiento refleja el peso cultural y económico que mantiene esta festividad en el país. Así, la tradición continúa movilizando tanto comercio formal como informal.

Consumo de tamales se triplica durante el 2 de febrero

Uno de los principales motores económicos de la fecha es el consumo masivo de tamales. La Concanaco señaló que alrededor de 40 millones de personas consumen al menos un tamal al día, pero durante el Día de la Candelaria ese consumo se triplica. Esta práctica se mantiene como uno de los rituales gastronómicos más extendidos en México.

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El precio por pieza suele ubicarse entre 20 y 40 pesos o más, dependiendo del tipo de establecimiento, la ubicación o la variedad del tamal. En consecuencia, el gasto familiar puede variar ampliamente entre regiones, aunque el volumen total de ventas se eleva de manera significativa. Esta tendencia fortalece mercados locales y comercios populares.

Del monto total estimado, alrededor de 1,400 millones de pesos provienen del consumo de tamales y atole, lo que posiciona a estos productos como el centro económico de la celebración. Además, la preparación y venta de atole también forma parte de la cadena de ingresos en esta fecha. Así, miles de familias participan en la actividad comercial.

Venta del Niño Dios y comercio local también generan impacto

Otro componente relevante de la derrama corresponde a la tradición de vestir y arreglar al Niño Dios, práctica que sigue movilizando la economía familiar. Según Concanaco, aproximadamente 400 millones de pesos se derivan de la venta de vestimenta y accesorios relacionados con esta costumbre. De este modo, el comercio tradicional se amplía más allá de los alimentos.

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La estimación incluye cerca de 17,000 unidades económicas formales vinculadas a este giro, así como alrededor de 35,000 puntos de venta dentro de la economía informal. Este volumen refleja la magnitud del comercio que se activa durante la festividad, especialmente en mercados y espacios comunitarios. Además, se suma la cadena asociada a la preparación y distribución de atole.

Finalmente, el organismo reiteró el llamado a priorizar el consumo local y reconocer el papel de los negocios familiares y comunitarios que sostienen la economía cotidiana del país durante estas fechas.