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La comercialización ilegal de fauna silvestre en Yucatán no ha sido erradicada y continúa realizándose de manera cotidiana tanto en mercados populares de Mérida, como el Lucas de Gálvez, como a través de grupos en redes sociales, denunció activista.

De acuerdo con estimaciones de la asociación Proyecto Santa María, alrededor de 500 ejemplares de fauna silvestre son depredados diariamente en los 106 municipios de Yucatán, de los cuales 80 por ciento corresponde a aves canoras, mientras que el resto incluye especies de mayor tamaño como venados, pavos ocelados, monos y felinos.

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Su presidente, José Pier Medina, advirtió que estas especies son capturadas principalmente con fines comerciales. “En el caso de los felinos, matan a la hembra y se quedan con la cría para venderla como mascota; lo mismo sucede con los monos. En cuanto a los venados y pavos, los cazan para comercializar su carne”, explicó.

Mercados y redes sociales como puntos de venta

Advirtió que, por temporadas, en mercados como San Roque, Kanasín, Francisco Villa Poniente y el Lucas de Gálvez, es posible encontrar, aunque no siempre a simple vista, la venta de especies protegidas como boas constrictoras, tucanes, cardenales e incluso monos, una situación que, dijo, ocurre a la vista de las autoridades.

En un recorrido realizado por 24 HORAS Yucatán en el mercado Lucas de Gálvez se pudo constatar la exposición de una gran variedad de aves para su venta, así como conejos y roedores.

Y aunque a simple vista no se pudo observar animales exóticos o en peligro de extinción, las personas que se encuentran cerca de las jaulas solo observan y guardan las jaulas dependiendo de quienes se acercan a preguntar. Se mantienen vigilantes de quienes pasan o se detienen cerca de su mercancía.

En tanto que a través de redes sociales, especialmente en Facebook, algunos usuarios suben fotografías de animales y aunque no ponen específicamente que están a la venta, a través de los comentarios se piden informes sobre costos, los cuales se dan por mensajes privados.

Legislación ambiental y sanciones limitadas

En su mayoría son perros y gatos de raza, aunque también se encuentran fotografías de víboras y loros que sugieren su comercialización. Aunque la legislación mexicana prohíbe la extracción y comercialización de algunas especies, el activista lamentó que la práctica siga siendo común y, en muchos casos, tolerada.

Recordó que en México existen 22 especies de psitácidos, todas protegidas por la NOM-059; y que desde 2008, con la modificación del artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre, se prohibió su captura tanto para fines comerciales como de subsistencia.

Sin embargo, señaló que gran parte de los casos terminan únicamente en sanciones administrativas. “Para que se configure un delito, como el comercio de loros, debe haber flagrancia, y el sistema de justicia oral resulta sumamente laxo en estos temas; si es flexible en delitos sociales, imagínate en los ambientales”, criticó.

Depredación de aves canoras amenaza su supervivencia

Medina subrayó que el comercio ilegal de aves, particularmente de loros y otras especies canoras, es la principal amenaza para su supervivencia. Detalló que esta actividad se realiza abiertamente a través de redes sociales, grupos de WhatsApp y en mercados tradicionales, donde los ejemplares se venden de forma discreta, pero constante.

Tan solo en Yucatán, estimó que cada año se depredan alrededor de 70 mil aves; y en el caso específico de los loros, la cifra alcanza los 60 mil ejemplares, de los cuales únicamente dos de cada diez logran sobrevivir hasta llegar al mercado ilegal.

El activista rechazó que esta práctica esté relacionada con la subsistencia de las comunidades. Si fuera por necesidad, los municipios serían los más sanos y mejor alimentados, pero no es así. La caza se realiza para vender, no para consumir”, afirmó.