Hannah y Yahir: El Carnaval de Mérida no es solo una sucesión de carros alegóricos y música estridente; es, en su esencia, el triunfo de los sueños de quienes crecieron admirando el brillo de las lentejuelas desde la banqueta.
Este 2026, la fiesta más esperada por los meridanos cobra un sentido especial a través de Hannah Arana Herrera y Yahir Pacheco Baeza, los soberanos juveniles.
En entrevista desde las oficinas de 24 HORAS Yucatán, prometen inyectar una dosis de energía desbordante y carisma a una tradición que corre por sus venas, a través de su juventud.
Disciplina, danza y constancia
Para Hannah, el camino hacia la corona fue una coreografía de paciencia y tenacidad. Tras cinco años de intentarlo con la disciplina que solo una bailarina conoce, finalmente logró el cetro.
“Desde muy niña he sido cercana a nuestras tradiciones”, confiesa con una sonrisa que delata su orgullo de ser meridana.
Su evolución artística la llevó del folclore a la danza contemporánea en la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY), pero su corazón siempre guardó un espacio para ese “festival de la carne” que veía con asombro cuando era pequeña y que desde ese momento se convirtió en su meta: ser soberana del Carnaval.
Hoy, luego de intentos previos, la responsabilidad de ser la soberana juvenil le llena el corazón de una gratitud que planea desbordar en cada paso de baile.
“Es una meta que me propuse y por la que conté siempre con el apoyo de mi familia, quienes ahora juntos estamos disfrutando y esperando emocionados los días de Carnaval”, dijo.

Un rey que llegó al trono en su primer intento
Yahir Pacheco Baeza parece haber sido tocado por la fortuna del Rey Momo. Lo que comenzó como una audición repentina e improvisada en el emblemático Paseo Montejo, terminó convirtiéndose en su pase directo al trono en su primer intento.
Estudiante de Comunicación, Yahir posee esa chispa natural del espectáculo que soñaba compartir desde los días del kínder.
“Quise siempre ser rey del Carnaval, pero jamás pasó por mi mente que lo lograra tan rápido”, señala el soberano, quien aún recuerda cómo su rutina propia, ejecutada con la pasión de quien sabe que se juega la vida en un casting, lo llevó a materializar un anhelo de infancia.
Hannah y Yahir: una amistad que se convirtió en realeza
La historia de esta pareja real tiene un tinte de complicidad previa. Amigos antes de ser reyes, el destino entrelazó sus caminos durante los selectivos. Sin saber que ambos perseguían el mismo sueño, Yahir se acercó a Hannah para pedirle prestado un vestuario para su audición.
Fue en ese momento de generosidad y nervios compartidos cuando descubrieron que el objetivo era el mismo. Hoy, esa química natural se traduce en una sincronía perfecta que los asistentes al recinto ferial de Xmatkuil y los desfiles tradicionales podrán notar de inmediato.

Esfuerzo, estudios y un mensaje para la juventud
Detrás del brillo de la corona existe una realidad de sacrificio. Ambos jóvenes dividen sus días entre las extenuantes jornadas de ensayos, la confección de trajes y su formación profesional. Entre las aulas de la UNAY y los foros de comunicación, Hannah y Yahir demuestran que la vocación por el espectáculo no está peleada con el rigor académico.
Más allá de la fiesta y los artistas de talla internacional que los acompañarán en los escenarios, los soberanos juveniles quieren dejar un legado de inspiración.
Su mensaje para la juventud meridana es claro: perseverancia. Hannah y Yahir son la prueba viviente de que, sin importar las opiniones negativas o los intentos fallidos, los sueños se alcanzan caminando con paso firme y tomando siempre el lado positivo de las cosas.

